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Amour courtois

Amour courtois
Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

miércoles, 22 de julio de 2009

Antes y después de Roma

EL POBLAMIENTO DE EUROPA
Los descubrimientos de Atapuerca (Burgos) han introducido cambios en la idea que se tenía de cómo fue el primer poblamiento de Europa. Se pensaba que al ser el Estrecho de Gibraltar muy difícil de atravesar sin medios de navegación, Europa se pobló con gentes procedentes de África a través del Próximo Oriente. Los restos humanos de Atapuerca han demostrado que:
- La Península Ibérica fue de las primeras tierras Europeas en poblarse (junto con Italia y los Balcanes).
- El primer poblamiento fue hace un millón de años.
- Hubo otro tipo de ser humano: el Homo antecesor del cual derivan el Homo Sapiens sapiens y el Homo Sapiens neanderthalensis.
EL NOMBRE DE ESPAÑA
El sustantivo España y el adjetivo Ibérico derivan de los nombres dados a la península por los colonizadores orientales, fenicios y griegos. Puede decirse, que Hispania, deriva de un nombre fenicio que significaría “tierra de serpientes” o “tierra de conejos” y que hace referencia al primer paisaje que vislumbraron. El término griego Ibérico derivaría del “territorio de río Iber”, sin localizar. Significativamente, los romanos conservarán el nombre usado por sus enemigos coloniales y no el de sus supuestos aliados griegos de Ampurias.
SOCIEDAD INDÍGENA PRERROMANA
La cúspide de la sociedad Ibérica la ocupaba la Aristocracia que poseía el poder militar y económico. Junto a ella estaban los parientes y amigos y las gentes o individuos vinculados por la devotio ibérica y la clase militar. En una clase media se encontraban los mercaderes y transportistas, la base de la sociedad la ocuparía la población dedicada a la agricultura y ganadería. No existía una clase sacerdotal y probablemente había esclavitud. En la España céltica, parece que existía una jefatura de carácter personal, que debía ser hereditaria, funcionando una asamblea popular. Todos formarían un ethnos. Los organizadores básicos de sus tribus eran las gentes y gentilitates, se trata de grupos consanguíneos que suponen la descendencia de un antepasado común (lazos de sangre más fuertes que los familiares). La vida gentilicia se manifestaba en el dormir en el suelo o todos juntos. Entre estos grupos y otros se establecían relaciones que eran ajustadas por el hospitium, éste convenio posibilitaba conseguir los derechos de un grupo a otro o incluso a individuos aislados pero no se establecerá igualdad debido a las diferencias económicas, dando lugar, por tanto, a la clientela.
Existía una clientela de carácter militar en la que se juraba fidelidad a un patrono a cambio de protección, si esta relación tenía carácter religioso, se llamaba devotio.
LOS ANTIGUOS POBLADORES DEL ACTUAL TERRITORIO DE VALLADOLID
La nación que pobló la actual provincia de Valladolid fue la de los vacceos. No son celtíberos propiamente dichos y este término se da a los pueblos del Oriente del valle del Duero, del valle medio del Ebro y especialmente al valle del Jalón.
La llegada de los colonizadores fenicios y griegos.
Los fenicios llegan a finales del s. IX y se sitúan en Andalucía; Gádir, Calpe, Malaca. Su presencia fue colonizadora, aunque hoy se da más importancia al autodesarrollo indígena, se les atribuye la mejora en la obtención de minerales, introducen el hierro, cultivan el olivo, conservan el pescado (salazón), torno alfarero, uso de la moneda, escritura, etc. Los griegos son algo más tardíos, llegan en torno al 600, fundan Rosas y Ampurias; sin roce con los fenicios, llegan hasta Tartesos y fundan colonias en la costa andaluza; sus ciudades no fueron tan importantes como las fenicias, y su actividad colonizadora es menos importante para los indígenas, salvo en el campo artístico.
Los pueblos peninsulares
Las influencias griega y fenicia dan lugar a diversos pueblos formados por indígenas y que son los que se encuentran los romanos a su llegada a Hispania.
Tartessos
Los tartesios fueron el primer pueblo que se encontraron. Se instalaron por Andalucía y Tartessos, su capital, no ha sido encontrada. El mayor esplendor de este reino, que contó con leyes escritas, anales y un arte refinado, hay que situarlo entre la segunda mitad del s. VIII y la primera del VI, cuando reina Argantonio. Su riqueza se basaba en el comercio, la agricultura, la ganadería y las minas de Sierra Morena.
Los pueblos del Sur y del Este; los pueblos ibéricos.
Están situados en Andalucía, Levante y Cataluña y Aragón. Entre el s. VI y el comienzo de la colonización romana, desarrollan una cultura de notable categoría, de rasgos diferenciados, pero que tiene características comunes. Se les conoce por los numerosos restos arqueológicos que se han encontrado y por muchas noticias que nos han dejado los historiadores de Roma. Tienen un desarrollo urbano importante, con organizaciones monárquicas, geográficamente extensas (no son Estados). Es frecuente la institución de dependencia personal, “devotio ibérica”, por la que guerrero juraba no sobrevivir en una lucha si moría su jefe (suicidio incluso). Emplean diversos tipos de escritura silábica, no descifrada, acuñan moneda para el comercio, poseen técnicas metalúrgicas propias (la espada). Realizan un arte original y lleno de personalidad, al nivel de Italia. Hay restos arquitectónicos, sobre todo funerarios, como los de Albacete, Tarragona y Granada. No faltan tampoco grandes palacios; pero es digna de mención su escultura: objetos de bronce de santuarios, esculturas grandes, sobre todo, las damas de Elche y su cerámica de gran calidad y pintada.
Los pueblos del Centro y del Oeste
En la meseta norte los pueblos más importantes fueron los celtíberos, vacceos y arévacos principalmente. Sus poblados fueron modestos, rodeados de muralla, no merecen el nombre de ciudades. En su economía alternan la ganadería y la agricultura y una artesanía casera; su organización social ofrece rasgos primitivos (clanes). Entre los vacceos se dio el colectivismo agrario, la propiedad común de tierras y cosechas. Los arévacos, con ciudades más importantes, tuvieron una rica metalurgia, basada en ricas minas de hierro del Moncayo. Las influencias de la zona ibérica se aprecian en las acuñaciones de moneda y en los trabajos de cerámica pintada, son interesantes los cincelados y nielados, sus trabajos en hierro, etc. Fueron ganaderos y como elemento distintivo de su cultura nos han dejado numerosos toros (“Toros de Guisando”)
Los pueblos del Norte y del Noroeste
En el noroeste, los galaicos estaban divididos en pequeñas agrupaciones. Conservan elementos culturales de la Edad del Bronce, con un gran desarrollo de la orfebrería. Son típicos sus poblados, colocados en las colinas o en los montes, bien fortificadas, algunas de importancia (Sta. Tecla, Pontevedra).
Los cartagineses en la península ibérica
Estaban en el Sur de la provincia, procedentes de Cartago, que con el tiempo consiguió un gran desarrollo, primero comercial y luego territorial. En el siglo VI, unidos a los romanos, vencen a los griegos focenses y les arrebatan gran parte de su zona comercial, se establecen en Sicilia, Cerdeña y en las Baleares; se hacen con el comercio de los tartesos y sustituyen a los fenicios en su dirección de las colonias españolas, llevando a estas a un nuevo espíritu militar expansionista, extendiendo su poder por los territorios cercanos.
Fundan Mastia – Tarseion, la Cartago – Nova de los Romanos; un tratado con Roma había divido el levante español, a la altura de esta ciudad, en dos zonas de influencias de cartagineses y griegos.
El legado de Roma.
España entra en la historia de la mano de Roma. Tal vez la cosa más importante que debamos a Roma, sea el hecho de haber creado las bases de una posible vida en común. Hispania llegó a ser, una Diócesis que comprendía, además de toda la península, las Baleares y el norte del actual territorio de Marruecos. A Roma le debemos la pertenencia al actual “mundo latino”, dotado de una cultura y una personalidad determinada y concreta, junto a nosotros están sobre todo Italia Portugal y Francia. De Roma deriva nuestro idioma, nuestra mentalidad jurídica, infinidad de valores, tradiciones culturales y artísticas e incluso la propia religión cristiana.
A través de la romanización los antiguos cristianos se fueron convirtiendo en gente romana, en ciudadanos romanos, en el modo de hablar, de pensar, de administrarse, de levantar ciudades y d explotar la tierra, de hacer arte, de vestir, de divertirse etc.. Este proceso se realiza a través de mil medios y contactos, organización del territorio en provincias y conventos jurídicos (ver mapa págs 67 y 75), fundación de ciudades y exigencias administrativas, de los funcionarios, presencia y alistamiento de soldados indígenas en las legiones, pronta concesión del derecho romano o latino a indígenas importantes; Pero no faltaron las guerras, el pillaje y muchas veces la esclavitud. La integración fue prácticamente total, e Hispania se convirtió en uno de los más importantes territorios del mundo romano, que llega a dar a Roma emperadores como Trajano y Teodosio y magníficos escritores.
LA LLEGADA DE LOS ROMANOS A HISPANIA
A finales del siglo III a.C. existen dos potencias en el Mediterráneo: Cartago, que dominaba las antiguas colonias fenicias y el sur de España, y Roma protectora de las colonias griegas de Occidente. Cartago y Roma muestran un enorme afán expansivo entrando en el período de las llamadas Guerras Púnicas. Al final de la Primera Guerra Púnica (264-241), Cartago perdió mucho dinero y Sicilia fue dirigida por tres caudillos, entre ellos el conocido Aníbal que enseguida piensa en la revancha; para lo cual Hispania será el principal apoyo. Las hostilidades comienzan en el 220; Aníbal destruye Sagunto y llega con un grandísimo ejército a Italia. Los romanos atacan a los cartagineses en sus bases hispanas y envían sus legiones a Ampurias (colonia griega). Los romanos son vencidos en un principio pero consiguen dar la vuelta a la situación con los refuerzos que vendrán desde Roma y que serán dirigidos por el general Publio Cornelio Escipión. En el 209 este joven general conquistará Cartago-Nova y Andalucía con Gádir. El final de la guerra ocurre cuando Aníbal tiene que volver a África para defender Cartago y esta ciudad es arrasada en el 201 por Publio Cornelio Escipión. Los romanos se quedarán en los territorios ocupados en Hispania, incluso les someterán a fuertes impuestos y le saquearán sus riquezas.
La abundante llegada de oro y plata a Roma procedente de Hispania tuvo para los romanos mucha importancia a la hora de decidirse acerca de conquistar Hispania. La conquista durará 200 años; a veces fue cruel y otras más pacífica, todo dependió del carácter de las autoridades. Los romanos se aprovechan de las rivalidades entre los indígenas por medio de su principio de “divide y vencerás”. Los hispanos ofrecieron una gran resistencia, destacan ya en el siglo II: Numancia, el pueblo de los lusitanos y, también, fue muy importante la resistencia de los Cántabros.
La población vivía del trabajo en los campos, agrupados en haciendas más o menos extensas (villae). Las leyes de la economía romana determinaron un proceso de concentración de la propiedad del campo, sin que tímidos intentos de reforma significasen un verdadero cambio de rumbo revolucionario. En antiguas propiedades familiares, bien de latifundios como resultado del arrendamiento del ager publicus o por enormes haciendas logradas a cambio de la ruina del campesinado, el hecho es que en los siglos de Imperio decayó la pequeña propiedad libre, dominaban las grandes familias terratenientes.
En el seno de aquellas grandes propiedades, la gran explotación fue sustituida por otra más pequeña, que aumentaba su eficacia y permitía un mayor control. Debido a la escasez de mano de obra esclava, se prefirió poner pequeñas parcelas en manos de los colonos, pero, unidos al patrón por un contrato de arrendamiento. Se extendió la costumbre de instalar en la gran hacienda a esclavos con sus propios bienes y su familia.
La inserción germánica en la Hispania romana.
Los primeros en llegar fueron los suevos, los vándalos y los alanos. Saquearon e incendiaron ciudades. Los últimos fueron los visigodos, más civilizados, sabían latín y estaban convertidos al cristianismo. Se instalan como aliados y huéspedes de Roma, en el Sudoeste de Francia, con Toulouse de capital. Desde allí entran en Hispania, donde aniquilan a los alanos, y sujetan a los suevos en Galicia y Portugal. Los vándalos pasaron a África. En el 476 muere Rómulo Augústulo, y los visigodos se convierten en reino independiente. Ocupan desde Loira hasta Galicia.
Desde comienzos del s. VI, los francos, ayudados por los galorromanos, luchan contra los visigodos, los derrotan y les obligan a abandonar el territorio galo. Junto con los que en Hispania no pasaron nunca de 100mil a 200mil personas. Se instalan en el centro peninsular, en las cuencas del Duero y del Tajo y su capital será Toledo. Prohibieron los matrimonios mixtos.
Esta automarginación, se oponía a crear un Estado mínimamente unido y estable. Allí donde se asentaron, se quedaron con los dos tercios de las tierras y bienes de los romanos (“hospitalitas”); la nobleza consiguió grandes latifundios pertenecientes al antiguo “ager publicus” de Roma o a terratenientes muertos. A la venida de estos pueblos a España la llaman inserción germanización. Pero la península va a seguir con su herencia romana. Los invasores eran gentes totalmente incultas, que no tenían códigos escritos, ni instituciones políticas o administrativas.
A parte del caudillismo, los rasgos socioeconómicos culturales del nuevo reino visigodo, seguirán siendo los hispanorromanos, sobre todo después de la conversión al catolicismo. Su aportación más importante es la de haber hecho de la península un Estado políticamente unitario. La evolución histórica del reino visigodo se cortó con la invasión árabe en el 711.
La consolidación de la monarquía peninsular visigoda de Toledo.
La consolidación del Reino de Toledo tuvo dos retos: la unificación del territorio peninsular y la fusión de las dos poblaciones, la goda y la hispanorromana. Lo intentaron Leovigildo y Recaredo. El primero derrota a los suevos e incorpora sus territorios a la corona; arrebata a los bizantinos territorios andaluces y somete a los pueblos del Norte, funda Vitoriaco y así frena a los bascones. Permite los matrimonios mixtos e intenta la conversión de los hispanos al arrianismo, fracasa. Recaredo conseguirá esta fusión religiosa pero con la conversión de los visigodos al cristianismo. (III Concilio de Toledo). En él, el rey, los nobles y los obispos, y el pueblo se pasan a la fe católica; se sientan las bases para un estado unitario.
Pero tuvieron un gran problema, la falta de entendimiento entre las dos instituciones principales de la monarquía, el rey y la nobleza. Hubo muchas luchas entre los bandos nobles para hacerse con el poder cuando moría el rey, incluso conspiraciones para su muerte. Pocos reyes mueren de forma natural y hubo numerosas represalias cuando el nuevo monarca subía al trono. Inútiles intentos de hacer hereditaria la corona o impedir su usurpación. Este espíritu rebelde de la nobleza será la causa principal del triunfo musulmán en el 711 en Guadalete.
La cultura y el arte en la España visigoda.
Cultura muy pobre. Domina un analfabetismo casi universal. Evidente acento eclesiástico en protagonistas y temas; los únicos que la cultivan son algunos monjes y algunos clérigos. La enseñanza se refugia en los monasterios y en las Escuelas Episcopales. Presenta una clara orientación hacia la recopilación erudita. Ej. son las etimologías de S. Isidoro, una enciclopedia que trata todo tipo de temas. Ofrece igualmente rasgos didácticos, orientada a la enseñanza moral y religiosa de las gentes. Son frecuentes las crónicas y las historias que tratan de apoyar el nacimiento de los nuevos Estados.
Pero a pesar de su pobreza, la cultura es la más sobresaliente de la época en Europa. En el s. VIII, florecen Escuelas Episcopales, Sevilla con San Isidoro, en Toledo con S. Ildefonso, y la de Zaragoza. La figura clave fue San Isidoro, con una obra amplísima que se copiará en los monasterios medievales europeos. No hubo un escritor mejor que él hasta el s. XI.
Dentro de la cultura, la labor jurídica, mandada por algunos reyes. Eurico ordena poner por escrito el código de los visigodos, la “lex Visigothorum”; Alarico la “lex Romana Visigothorum”; Chindasvinto, prepara un código nuevo: el “Fuero Juzgo”.
El arte visigodo es muy modesto y se da en él un deseo de originalidad. Existieron iglesias importantes y palacios en Toledo, Mérida y Sevilla, pero que se perdieron. Los que se nos han conservado se hallan en la mitad norte de la península: iglesias rurales, San Juan de Baños (Palencia). La orfebrería es la manifestación artística por excelencia de los pueblos bárbaros y sobresalen los visigodos; sabes hacer magníficas filigranas y esmaltes. Emplean metales preciosos y realizan fíbulas y hebillas aquiliformes y empuñaduras de espadas con ornamentación geométrica. Lo más interesante fueron las coronas y cruces votivas, como en el tesoro de Guarrazar, la corona de Recesvinto.

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