Páginas vistas en total

Amour courtois

Amour courtois
Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

domingo, 12 de febrero de 2012

El ladino: la lengua de los judíos españoles

También llamados "sefardíes", "sefaradíes" o "sefardim".
                                             

Haim Vidal Sephiha explica que en 1492, cuando fueron expulsados de España, los judíos llevaron consigo la lengua que sus descendientes  que siguen hablando hoy en día. Aparte de unas cuantas palabras que rehusaban por su cristianismo -Dios y Domingo sustituídos por El Dio y alhad, por influjo del árabe- el castellano era común a las tres religiones que convivian en la península.
  Así como los cristianos que entendían a duras penas el latín eclesial, los judíos no entendían -en su mayoría- el hebreo, lengua sinagogal. Para mantener a sus feligreses en el seno de la sinagoga los rabinos españoles hicieron lo que acostumbraron hacer durante todo el medievo en los demás países: traducir los textos bíblicos y litúrgicos palabra por palabra a la lengua vernácula.
  Dicha traducción no se parecía a ninguna otra. En realidad, para hacerla fielmente, el traductor tenía que someter la lengua vernácula -retorciéndola- a las estructuras de la lengua que se proponía traducir (en este caso, el hebreo o el arameo).
  Si llamamos L1 la lengua por traducir, LT la lengua traductora y L2 la lengua que resulta de dicho traslado, llegamos al recorrido:
        L 1 > L T > L2 (a)
   Es decir, que, contrariamente a toda traducción, cuya fórmula sería:
        L1 > LT (b)
nos encontramos con la lengua cuya sintaxis es la de L1 y cuyo léxico es el de LT.
  L2 se pretende fiel espejo de L1, utilizando los recursos de la lengua traductora LT .Dicha lengua L2, producto de la traducción literal del hebreo o arameo al castellano del siglo XIII, con reactualizaciones posteriores, fue llamada ladino por los judíos de España, ya que ladino era entonces el nombre del castellano derivado del latín (LATINUM > ladino). De un moro que entendía el español se decía que era un moro ladino  lo que poco a poco vino a tomar el significado de astuto que tiene hoy (Véase Crónica General del siglo XIII, «un moro a tan ladino que semejava christiano» )
 
Calcos
  Además, ya que dicho ladino calca a lo largo de su discurso la lengua sagrada, recurriendo paso a paso a calcos lingüísticos (sintácticos, lexicales y semánticos), me atreví, haciendo de calco un adjetivo, a llamar dicha lengua judeo- español calco que se opone a la lengua hablada todavía hoy por los descendientes de los expulsos de 1492. De igual manera llamo judeo-alemán calco, judeo-italiano calco, etc., a producto de semejantes traducciones, y hasta islamo-persa calco el producto de la traducción literal del Corán al persa.
  El traducir el texto sagrado a ladino se llama ladinar, y, a veces, confundiendo con trasladar, tresladinar.
  
La función primera del ladino o judeo-español calco fue pedagógica, pero, poco a poco, ya que el texto subyacente es sagrado, el ladino vino a sacralizarse y a funcionar -segunda función- como lengua litúrgica.
  Así es que aún hoy en día, en ciertas sinagogas sefardítas, los sábados: siguen leyendo (meldando) la sección sabática versículo por versículo de esta manera: primero en hebreo, segundo en ladíno y, por último, en hebreo.
   Un ejemplo nos dará mayor claridad.
   Sea  Jeremías 2,5:
   a) Vulgata

et ambulaverunt post vanitatem et vani facti sunt.
   
b) Nácar-Colunga (1947).
      e írse en pos de la vanidad de los ídolos para hacerse tan vanos como ellos.
   c) Ladino (Salónica 1569).
e anduuieon tras de la nada i
nadearon
  
La última versión es, sin duda, la mejor, la más rica y concisa, tan rica como el original hebreo y fiel trasunto del mismo. Para conseguirla el traductor se atreve a crear la palabra nadear sobre nada, ya que ambas palabras en hebreo pertenecen a la misma raíz.
   El principio del literalismo se manifiesta también en el léxico. Los traductores tratan de verter cada palabra hebrea por una palabra castellana y siempre la misma, lo que nos ofrece una especie de clave y da lugar a calcos semánticos.
   Considerando, por ejemplo, la consabida palabra hebrea Shalom que significa a la vez 'paz' y 'salud', podemos notar la versión ladina de Génesis 37, 14.
(1547) i diso anda agora vee a paz de tus ermanos i a paz de las ouezas
   Nácar-Colunga reza:
Pues vete a ver si están bien tus hermanos y
el ganado.
  
Y en judeo-español vernáculo o hablado (mi lengua materna) :
anda, vete a ver cómo están tus ermanos y
las ovezas.
   
Es decir, un español mucho más próximo al contemporáneo, a pesar de su antigüedad (1492). En efecto, muy a menudo dicho ladino queda algo oscuro para los mismos judeo-hispanoparlantes.
   Ejemplifiquemos esta afirmación:
   SiLSoM en hebreo significa 'anteayer' pero literalmente 'el tercero día', lo que encontramos en ladino y que se dice 'antiyer' (vulgarismo bien conocido) en judeo-español vernáculo:
   Deuteronomio 4,42.
 Ladino (1547): i él non aborrecién a él de aier i terçero día.
   Biblia (Sociedades bíblicas unidas) :
sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes de ayer.
  
Y en mi lengua materna:
non aborreciéndolo ni de ayer ni de antiyer.
 
Ahora bien, este tercero día con el sentido de 'anteayer' puede encontrarse en Biblias medievales romanceadas y cristianas: Josué 4, 18.
  Ladino (1813):
i andubieron komo ayer el tercero día.
  
Nácar-Colunga:
y se desbordaron, como antes estaban.
  Fazienda de Ultra Mar,
Biblia romanceada del siglo XII :
començaron las aguas a correr cuemo ayer e terçero día.Está en una biblia cristiana medieval y muchas huellas más, cuya lista no podemos alargar aquí, revelan influencias del ladino o traducción tradicional judía, lo que con muchos argumentos más, nos permite afirmar, a pesar de la falta de documentos, que el ladinar existía en España antes de 1547, fecha del primer ejemplar de un texto ladino impreso: el Pentateuco de Constantinopla, seis años anterior a la Biblia de Ferrara (1553). Recordemos la famosa escuela de traductores de Toledo, donde cristianos, moros y judíos colaboraban en provecho de la ciencia sin fronteras. ¡Cuántos libros quemados! ¡Cuántos manuscritos judíos destruídos! Felizmente los judíos rechazados de España llevaron su tradición oral y dejaron sus huellas en las Biblias medievales.
  
Hasta aquí podemos resumir:
1) El ladino resulta de la traducción palabra por palabra de la lengua santa al castellano del siglo XIII.
2) Se trata de una lengua pedagógico-litúrgica distinta de la lengua hablada en España (común a los cristianos, moros y judíos) y la lengua hablada más allá, después de la expulsión por los judíos.
3) El primer documento data de 1547, pero las huellas del ladino abundan en las
Biblias medievales romanceadas.4) De ahí, importancia del estudio de dichas biblias, así como de las actuales en las que quedan muchos hebraísmos de las versiones judías antiguas.
5) Diferencia fundamental entre el ladino (judeo-español calco) y la lengua hablada primero en España, después fuera de España y a la que, por un contrasentido de la historia, se dio el nombre de judeo-español o español de los judíos.
Evolución fonética
  En efecto, repitámoslo, los judíos expulsos hablaban la lengua de todos los españoles. Pero al separarse de la patria siguieron hablando la lengua de aquel entonces sin conocer la revolución fonética que se había producido en el castellano peninsular (nacimiento de la jota a partir de los sonidos [z] y [s], [z] de [kaza] o [meza], etc., que conservaron, etc., todos ellos rasgos que los viajeros cronistas atribuyeron equivocadamente al judaísmo de los hablantes).
A este castellano de los judíos, que comenzó a diferenciarse -verdaderamente- del castellano peninsular hacia 1600/1620, lo llamo djudezmo o judeo-español vernáculo que siguió coexistiendo con el ladino, lengua litúrgica y no hablada a no ser el diálogo entre Dios y cada creyente.
  A pesar de los muchos préstamos a las lenguas de los países hospedantes (turco, griego, árabe (en Marruecos), y más tarde al francés de las Escuelas de «Alianza Israelita Universal») los sefarditas siguieron hablando el castellano de la península, acarreando el tesoro de la literatura oral española como los romances, los refra- nes y los cuentos (consejas) y hasta sacralizando las melodías de los romances del país añorado, cantándolas en la sinagoga para rezar .
  Como resumen, admitamos definítivamente la siguiente dicotomía: desde antes de 1492 y hasta 1620 coexisten en el lenguaje de los judíos españoles el ladino o judeo-español calco y las diferentes lenguas vernáculas habladas por los españoles de las Españas. A partir de 1620 coexisten entre los judíos descendientes de españoles el ladino o judeo- español calco (hijo del castellano peninsular y del hebreo) y el djudezmo o judeo-español vernáculo (hijo del castellano peninsular). Por no haber hecho dicha distinción, la mayoría de los judeo-hispanólogos se equivocaron.

Fuente: Revista Historia 16 (1978) y http://www.vallenajerilla.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario