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Amour courtois

Amour courtois
Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

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jueves, 27 de diciembre de 2012

Amor hereos

Existe una larga tradición en el pensamiento occidental que se refiere al tema del amor y a sus manifestaciones. Ya Platón, en su Fedro, se preguntaba por las tretas del amor y advertía del carácter alterado de un amante, aquel que en su enamoramiento a menudo toma decisiones de las que suele arrepentirse luego. Pero es en la Edad Media cuando la idea del amor como un padecimiento físico se afianza y el mal de amor empieza a figurar incluso en los tratados médicos de la época. 

En un texto llamado Questiones Super Viaticum, (1250), Pedro el Hispano, teólogo y médico, describe las características de cierta dolencia llamada amor hereos, aegritudo amoris, es decir, la enfermedad del amor.
Pocos años antes Andreas Capellanus, también conocido como Andrés el Capellán o André le Chapelain, había escrito un tratado llamado De amore, un texto descriptivo sobre el amor y sus síntomas. Se dice que el autor se basó para esto en El collar de la Paloma: Tratado del amor y los amantes, libro escrito en 1023 por el poeta árabe Ibn Hazm, visir de Abderramán V en el Califato de Córdoba. En dicho tratado Ibn Hazm se refiere a la naturaleza del amor como fuerza externa y poderosa que provoca fuertes reacciones en quien le experimenta. Ambos textos, además, describen un sistema de señales asociadas al amor entre las cuales se encuentran, por ejemplo: la falta de sueño y de apetito, la intensa reacción al oír pronunciar el nombre de la amada, la forma ansiosa de mirar al firmamento o los temblores cuando se aproxima el ser querido.
El libro de Andrés el Capellán define también una serie de reglas y procederes necesarios para identificar al verdadero amor. Hacen parte de sus características el que el caballero profese su total devoción a una sola mujer y que a ésta muestre absoluta lealtad a través de obras y sacrificios. Este tipo de afecto, llamado también del "amor cortés", tiene lugar tan sólo entre personas nobles y no ocurre jamás dentro del matrimonio. La filosofía del amor cortés se corresponde con el imaginario de la lealtad feudal que ubica a la amada en el lugar del señor frente al vasallo y a menudo también en el sitio del creyente ante su fe.


Para citar tan sólo un caso entre los muchos célebres enfermos de amor de la literatura de Occidente, cabe mencionar a Leriano, protagonista de Cárcel de amor; el propio Amadís de Gaula; Calisto en La CelestinaDon Quijote de la Mancha quien en la Sierra Morena, emulando a Amadís, realiza una penitencia de amor caballeresca; Orlando- también conocido como Rolando, Roldán o Roland- padece del mal por Angélica en el Orlando furioso de Ludovico Ariosto, hipertexto del Orlando innamorato de Mateo Boiardo. Los grandes poetas como Shakespeare, Quevedo, Lope de Vega, Garcilaso, Sor Juana Inés de la Cruz y José Asunción Silva manifestaron literariamente esta tradición del amor hereos, la inexplicable dolencia que consume todo aliento y todo lo gobierna y de la cual, no obstante, nadie quiere salvarse.
Una de las más prolijas y antiguas formas de aproximar el tema del amor en la literatura ha sido la personificación del sentimiento en figuras que resaltan su carácter impredecible y travieso. Pensamos, por supuesto, en Cupido o en relatos sobre poderosos brebajes que suspenden la capacidad de razonar del amante. Así, desde el hechizo de Tristán e Isolda hasta el conjuro de Celestina, se suele atribuir a un factor ajeno, externo, esta cualidad, de la cual el enfermo no es culpable en absoluto. Por ello existe una tradición que habla del amor como padecimiento físico, esto es, una enfermedad como cualquier otra, con síntomas, tratamientos y -sólo en ciertos casos- cura.
Los griegos tienen cuatro palabras que se traducen por la sola palabra española “amor”:


  • eros, se refiere al amor romántico, el amor entre los sexos;
  • storgé, que es el amor entre los miembros de la familia;
  • filía, que se refiere al cariño que se siente por los amigos.
  • ágape, un amor basado en principios más bien que en emoción o egoísmo. El mas importante es el amor agape por que es el amor que dios da desinteresadamente y el que todo cristiano debe de tratar de cultivar



lunes, 30 de abril de 2012

Lo que no se atreve a nombrar


Veo un jardín,
cuyos frutos están ya en su sazón,
y no hay ningún jardinero que
extienda su mano para cogerlos.
¡Qué lástima!
¡Se marchita la juventud perdida
y queda en mí, solitario,
lo que no me atrevo a nombrar!

Qasmuna Bint Isma' il. Poetisa de los judíos. Su padre era poeta y le enseñó literatura; a veces componía un fragmento de moaxaja y ella lo completaba. Vivió en el siglo XII, 7° de la Hégira

sábado, 29 de mayo de 2010

De Abu l-Mugira Ibn Hazm


"Un día comí con Almanzor Ibn Abi `Amir en Munyat al-Surur [la Almunia de la Alegría] en al-Zahira, lugar de una belleza floreciente, pues alberga arriates y albercas. Y cuando el día se ungía con el azafrán de la tarde y exten­día sus alas el negro cuervo de la oscuridad, la noche dejaba caer sus tinieblas, Arturo blandía su lanza, el Buitre disponíase a volar y surcaba el cielo la barca de la luna, encendimos las lámparas del vino, nos envolvimos en los mantos del contento y las nubes tendieron sobre nosotros un dosel cubierto de rocío. 



Entonces cantó una esclava llamada Uns al-Qulub:

"La noche avanza al irse el día
y la luna aparece como media pulsera,
diríase que el día es una mejilla
y que la oscuridad es el dibujo del aladar;
las copas me parecen agua sólida
y el vino, fuego líquido.
Han cometido un crimen contra mí mis ojos,
¿cómo podré excusar a mis pupilas?
Maravillados, amigos, de una gacela
injusta con mi amor cuando está cerca;
¡Ojalá hubiera un medio de llegar hasta él
y con su amor cumpliera mis deseos!






En esto, Almanzor se apresuró a coger la espada, habló con aspereza y le dijo a la esclava: "¡Responde y dime la verdad! ¿a quién aludías hablando de deseo y de ternura?". Y la joven contestó: "Aunque mentir me podría salvar, decir la verdad es más conveniente y adecuado. Por Dios, no ha sido más que una mirada, que ha engendrado en mi pecho un pensamiento. El amor ha hablado por mi boca y el deseo ha divulgado lo que ocultaba. Perdonar en ti está garantizado por tu poder, y es sabido que disculpas cuando se excusan". Luego se echó a llorar; sus lágrimas parecían las perlas de un collar cuando se rompe o el rocío que cae sobre una rosa; y recitó:















"He cometido una falta muy grave,
¿cómo podré excusarme?
Lo ha decretado Dios,
que yo no lo he escogido.
Lo más hermoso es perdonar

cuando se tiene el poder para hacerlo".



















Entonces Almanzor volvió hacia mí la faz del enojo y desenvainó la espada contra mí, y exclamé: "¡Que Dios Altísimo te favorezca! Sólo ha sido un error al que me ha arrastrado el pensamiento, una imprudencia que ha favorecido la mirada. El hombre no puede hacer más que lo que está decretado, no lo que escoge o desea."





















Almanzor meditó un poco, luego nos perdonó y disculpó, pasó por algo nuestra falta y levantó el castigo, y me dejó ir en paz y se calmaron el palpitar de mi corazón y mi pasión. Me dio a la esclava y pasamos la más deliciosa de las noches y arrastramos por tierra las orlas del ropaje del amor. Y cuando la noche recogió su cabellera, la mañana desenvainó su espada y los pájaros en las ramas más altas se respondían unos a otros con distintas melodías, me marché con la esclava hacia mi casa y mi alegría fue perfecta."






www.ibntufayl.org

sábado, 8 de mayo de 2010

Amor y humores: el Arcipreste de Hita

El amor es, a menudo, considerado una enfermedad, y como tal está asociada al cuerpo, que recibe los síntomas y trastornos característicos: sudoración, palidez, súbita vasodilatación, taquicardia, desmayos... Cuando este sentimiento se relaciona tan directamente con los órganos, se trata en realidad de un amor carnal, corporal, de un páthos. Es por ello que la concepción de las enfermedades en la Edad Media es una continuación de la conservada en la época clásica: la teoría de los humores, íntimamente ligada a los 4 elementos alquímicos: fuego, tierra, agua y aire.
Según aparece en el cuadro, las excrecencias orgánicas responden a diferentes afecciones relacionadas con el temperamento del paciente, que deben ser curadas con su característica opuesta. Así, la profusión de flema es muestra del carácter flemático y frío del que la sufre; por lo tanto, debe ser curado con calor. El personaje proteico del Arcipreste de Hita responde a las características del temperamento sanguíneo, que se debe a la abundancia de sangre que corre por su organismo: obedece directamente a las pasiones amorosas, por lo que su supuesta cura estará en el enfriamiento.
La ambigüedad del "buen amor" en realidad responde a la dicotomía amorosa cuerpo-alma y a la influencia árabe. El amor mixtus es el amor de los sentidos, la belleza física, el erotismo; también llamado cupiditas, responde a la versión islámica del amor ibahí. Es notable la asociación que hacen los críticos con respecto al tema del loco amor o amor lobo como motivo folklórico; la animalización del amor corporal encierra los bajos instintos que gobiernan al hombre desde siempre; desde vampiros y hombres-lobo- pasando por Caperucita- se presenta en imágenes siempre relacionadas con la oscuridad y lo prohibido o secreto, ya que constituye una de las pulsiones básicas y vitales: Eros y Thánatos.
Como existe la versión carnal, existe también la concepción platónica e idealizante del amor. La imagen del hombre orientado hacia Dios, que trasciende lo meramente mundano y humano, se debe a la influencia de la Escolástica y la literatura provenzal. Ya en el siglo XII, hallamos a la mujer como ideal, dama distante y cruel que humilla y maltrata al poeta; esta percepción se verá a su vez plasmada en la donna angelicata chi avete inteletto d´amore, la mujer ángel, mediadora e intercesora del hombre ante Dios. Guido Cavalcanti y Dante alabarán a estas supremas doncellas en su cancionero y La Divina Comedia respectivamente, por la corriente de la Escuela Siciliana seguidora del Dolce Stil Nuovo.
Este amor caritas es el amor udrí contemplativo musulmán, el amor purus que se opone al mixtus. Es por ello que la literatura abordará la temática en Milagros de Nuestra Señora, y más tarde en las novelas de caballería bajomedievales y renacentistas.
La abstención sexual, ante el estímulo, es lo que diferencia al hombre de los demás animales, según el pensamiento cortesano del langue d'oc. Se buscaba precisamente eso, la distinción, la diferenciación, no sólo del resto de la creación, sino también de los demás mortales. Los laboratores, bellatores y aun los oratores difícilmente podían sobrellevar la excitación sin consumarla. El fin´amors del amor courtois empleaba este requisito. Pertenecer tiene sus privilegios.