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Amour courtois

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Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

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jueves, 17 de mayo de 2012

De clérigos y juglares: la épica

"Épica" proviene del vocablo griego "épos", que significa "palabra, vocablo, expresión; relato, canto, canción, poesía", especialmente narrativa en verso y especialmente en hexámetros dactílicos. Es un género literario en verso en el que se narran hazañas de personajes heroicos o de pueblos, al que pertenece la epopeya, de carácter individual.
El poema épico refiere las acciones de uno o varios personajes que pueden ser históricos pero que en la imaginación del pueblo que los celebra adquiere cualidades fabulosas, en virtud del significado que poseen sus empresas de conquista, liberación o reivindicación. Incorpora elementos sobrenaturales y el protagonista se convierte en héroe cultural, se individuo mortal alcanza altura mítica.
Presenta dos extemos o límites, entre los cuales admite variantes y se encuentran La Odisea, por abundancia de aventuras maravillosas, hechicería, etc.; y el Poema de Mío Çid, por la fidelidad histórica e inquebrantable realismo.
La épica vacila entre mito y logos, entre la visión en que se mezclan lo real y lo ficticio para crear una interpretación poética del pasado, por un lado, y una visión casi fiel de ese pasado comparable a una crónica en verso, por el otro. Como dato fundamental, se encuentra un acontecimiento o personaje histórico en torno del cual se constituye un arquetipo de la comunidad cuyos integrantes cantan y celebran como forma de exaltar las virtudes de la nacionalidad, del grupo o del clan.
Como una característica, debe prevalecer la objetividad de las acciones por encima de la subjetividad de las emociones, puede incluir episodios contados por sus protagonistas, pero la naturaleza del género exige que predomine un narrador impersonal y omnisciente que exponga los acontecimientos como voz anónima y exterior. Por lo general, si bien se atribuyen a un determinado autor, la épica es obra de un artista desconocido.
La poesía épica es la de un pueblo que está alcanzado o que acaba de alcanzar conciencia de sí como grupo diferenciado que busca a través del ejercicio poético confirmar o robustecer su sentido de comunidad homogénea. Por ello, el fenómeno se suele presentar el períodos muy tempranos de la historia nacional. Como ejemplos, se destacan los textos La Ilíada, La Odisea, La Eneida, El Cantar de los Nibelungos, Beowulf, Cantar de Roldán, Poema de Mio Çid.
Juan Luis Alborg señala que en la raíz misma de este género está el deseo de conocer, de informar, de comunicar los hechos de interés común. La difusión de la épica primitiva está íntimamente ligada al juglar. La obra no se componía para ser difundida por escrito, sino por vía oral y por medio de juglares. Estos, con sus relatos y noticias representaban el lado informativo de su actividad, que era de información y espectáculo.
Según su actividad, podías ser remedadores, cazurros, ministriles, segrieres o los dedicados a la poesía épica. Alfonso el Sabio en sus Partidas distingue entre los juglares que recitaban grandes hechos de armas y los que ejercían actividades menos nobles. Este oficio es el de mester o ministerio, que significa "ocupación, profesión, oficio, escuela".
Los cantares de gesta
Son los relatos épicos que difunde el juglar, en general de carácter heroico, cuyo objeto es la vida de personajes importantes, sucesos notables o acontecimientos de la vida nacional que merecen ser divulgados. "Gesta" señala la contraposición con la lírica, pues proviene etimológicamente del participio pasivo latino "gestus, a, um", que significa "cosas hechas, sucedidas". Las gestas se componen y difunden por dos necesidades populares: la curiosidad y admiración por un suceso notable y de interés, y el afán de conocer hechos que afectan el destino de la comunidad.
Dice Menéndez Pidal: "El cantar de gesta nace como sustituto de la inexistente historiografía. Todo un pueblo requiere una habitual información sobre sus propios acontecimientos presentes y pasados. El pueblo conserva viva la costumbre de divulgar en forma cantada los acontecimientos coetáneos y los noticiados en el pasado. Así, la epopeya románica es la hermana mayor de la historiografía."
Estas gestas reciben el nombre de "cantar" por no estar destinadas a la lectura, sino al canto o la recitación. Se las denomina "épica medieval, romance o popular" para diferenciarla de las épicas "cultas" (renacentistas o clásicas) y para señalar 2 rasgos: que tratara fundamentalmente de asuntos contemporáneos, y el que fuera dirigida a todo el pueblo, desde el rey hasta el más humilde lugareño. Según los gustos del auditorio, el juglar añade, suprime y/o modifica versos o episodios, o inventa e improvisa.
El autor se confunde con la colectividad a la cual sirve y de la cual recibe un legado cultural anónimo y reelabora la obra anterior, sintiéndose tan anónimo como los otros. Hay una constante refundición de la obra, y esto no es fortuito sino un modo habitual y regular. Cada una puede tener autores simultáneos y sucesivos.
Los textos conservados son escasos, por el poco pergamino, y caro, por el rigor del tiempo, negligencia, ignorancia y por depender de la memoria del juglar. La única gesta castellana conservada casi íntegramente es el Poema de Mio Çid. Pero no quiere decir que no existieran cantares de la misma índole antes que él y que este texto represente el comienzo de la épica medieval. El problema de si es el resultado y consolidación de un proceso o el inicio originó 2 posiciones radicales:
  • teoría individualista: los grandes poemas que se conservan son los primeros existentes, Chanson de Roland (Cantar de Roldán) en Francia y el Çid en España, y son obras de poetas individuales. Esta teoría del francés Joseph Bédier sostiene que estos textos no fueron escritos hastas varios siglos después de oos sucesos y sin relación directa con ellos; fueron creación de poetas cultos, de carácter clerical, que tomaron los datos de fuentes escritas y conservadas en alguna abadía o monasterio. Intervienen factores individuales, no colectivos; el poeta anómino lo es por casualidad.
  • teoría tradicionalista: defendida por Ramón Menéndez Pidal. Considera que el origen de las literaturas románicas son muy anteriores a los textos hoy subsistentes, y que estos no pueden ser explicados sin tener en cuenta una larga tradición de textos perdidos en que se han ido modelando la forma y el fondo de los diversos "géneros literarios". La épica vivió varios siglos en constante variación y estado latente; había solo textos orales asegurados por la fuerza de la tradición que mantenía y difundía la obra.
Confirmación de la teoría de Menéndez Pidal

En 1954, Dámaso Alonso descubre un pequeño texto que él llama Nota Emilianense (por proceder de San Millán). Allí aparece un breve relato de la derrota de Roncesvalles que sigue en líneas generales el Cantar de Roldán y da los nombres de los principales héroes de esta gesta. La Nota ha sido fechada entre 1054-1076, de 30 a 50 años antes de la composición del Cantar de Roldán, con el cual, según Bédier, había comenzado la epopeya francesa. Así, el hecho demuestra la difusión del tema épico de Roldán mucho antes que la gesta conocida, y la existencia de toda una actividad épica latente. Prueba la teoría pidaliana. 
Origen de la épica castellana
Presenta 2 etapas principales. En la primera, previa a los críticos citados, se supuso que cada cantar de gesta resultaba del agregado de numerosos poemas cortos, de índole épico-lírico, primitivos, desconocidos hoy. Friedrich Wolf en 1795 sostuvo esto en la formación de los poemas homéricos. Entre otros teóricos, está Jacob Grimm en 1800. En la segunda, los críticos posteriores Manuel Milá, Marcelino Menéndez Pelayo y don Ramón, aseguraron que los poemas largos fueron compuestos primero y que los romances proceden de una fragmentación tardía de las gestas, por lo que son posteriores a estas.
Se propuesieron 3 teorías para definir los orígenes:
  • francesa: defendida por Bédier, sostiene que la española procede de la épica francesa, basándose en ciertas semejanzas entre las dos y en la prioridad cronológica de la esta última. Don Ramón admite el influjo francés, pero sólo a partir de comienzos del siglo XII, pues la épica española se encuentra enteramente formada, no le da origen. Esta influencia se debe al gran número de juglares de ese origen que llegaron con ocasión de las peregrinaciones a Santiago, al establecimiento de monjes cluniacenses y caballeros. 
  • germánica: defendida por Menéndez Pidal. Los visigodos, igual que otros pueblos germánicos, tenían desde antiguo cantos guerreros que siguieron cultivando en la Península. Pese a estar muy romanizados al llegar aquí y haber pedido gran número de cantos antiguos, dejan numerosos elementos germanos en los textos.
  • arábigo-andaluza: defendida por el arabista Julián Ribera. Los árabes no parece que cultivaron la poesía épico-narrativa, pero en las crónicas musulmanas aparecen restos de leyendas de origen indígena, y para Ribera equivale a la prosificación en las crónicas castellanas de la épica posterior. Hubo una épica popular andaluza, vivamente nacionalista, difundida por los cristianos residentes en la zona musulmana.
Los caracteres peculiares de la épica española se dan en el fondo y en la forma. En el aspecto de los contenidos, es el realismo o historicidad, pues se ocupa de sucesos reales, con datos topográficos; están ausentes los elementos maravillosos, las fuerzas sobrehumanas, los prodigios de la tierra o el cielo, que quedan reducidos a sueños, conjuros, supersticiones, que eran entonces realidades para la creencia popular. Esto permitió que las gestas fueran consideradas como fuentes de historia, y prosificadas enlas crónicas partir del siglo XII.
Menéndez Pidal distintgue 4 etapas en la evolución del género:
  • De formación o período primitivo: desde los orígenes, fecha que no se puede precisar pero no posterior al siglo X, hasta 1140; se componen de cantares sobre el tema de don Rodrigo, Fernán González, Infantes de Lara, asuntos familiares de reyes y condes, relaciones con árabes; al final del período se inicia la difusión de los temas franceses por los juglares que penetran por la ruta de Compostela;
  • De florecimiento o plenitud: desde 1140, fecha en que se supone escrito el Poema de Mio Çid, hasta 1236 cuando Lucas de Tuy compone el Chronicon Mundi, primera obra historiográfica que utiliza extensamente las gestas como fuentes históricas. Los cantares épicos ganan en perfección y longitud y tienen influencias francesas; además del Çid, están los temas de Bernardo del Carpio y la Mora Zaida;
  • De prosificaciones: desde 1236 hasta medidados del siglo XIV; están Primera Crónica General de Alfonso el Sabio, la Crónica de Castilla, Crónica Portuguesa de 1344 escrito por el Conde de Barcelos, y la Crónica de Veinte Reyes;
  • De decadencia: desde mediados del siglo XIV hasta mediados del siglo XV; textos con grandilocuencia, se pierde el gusto por los viejos cantares épicos con tinte severo; aparecen elementos novelescos o legendarios y con mayor acento dramático y desordenada glorificación del héroe; los largos poemas se fraccionan y solo sobreviven aquellos episodios culminantes como breves poemas independientes.
Sumamente cuestionado por los individualistas, sobre todo Colin Smith, don Ramón reformula y pule su teoría pero mantiene las bases de los siguientes principios:
  • la poesía es creación colectiva de todas las clases sociales
  • la poesía épica fue el género tradicional más cultivado en la Edad Media; era "historia contada"
  • se propagaba por tradición ininterrumpida, en continuas variantes y refundiciones
  • refiere la creación a los propagadores, por ello...
  • el poema es poesía no solo para todos sino también de todos, sucesiva, colectiva, creada por labor de varios poetas anónimos
  • los clérigos actúan fuera de este proceso pues lo suyo era la historia escrita.
Maurice Bowra reconoce dos clases de poesía, la antigua, propia de la literatura oral, recitada y que posee el espíritu heroico correspondiente a las sociedades con un patrón heroico de conducta, sus exponentes son el Çid, Cantar de Roldán, Beowulf; y la moderna, que presenta condición heroica distinta y propia de la literatura escrita, como el Carmen Campidoctoris.
Resulta muy común el empleo de un esquema o sistema formular o formulario, un conjunto de reglas memotécnicas o de composición, en el cual aparecen los epítetos épicos y las fórmulas. Entre los primeros, se puede citar ya desde la Antigüedad Clásica; es usual encontrar en La Ilíada frases como "Aquiles, el de los pies ligeros", "Atenea, la de los ojos glaucos", "Hera, la de níveos brazos", "Hera, la de ojos de novilla", "Apolo, el que hiere de lejos", "Zeus, el que sacude la tierra"... En el Poema de Mio Çid, encontramos innumerable cantidad de veces epítetos como "Mio Çid, en que buen ora nasco", "Mio Çid, en que en buen ora cinxó espada", "Mio Çid, el de barba vellida", "Martín Antolínez, el burgalés de pro", "Martín Antolínez, ardida lança". Fómulas como "De los sos ojos tan fuertemientre llorando", "arrancar los ojos de la cara", "sonriosse de la boca", "del cobdo ayuso la sangre destellando" son influencia francesa, tal como Menéndez Pidal afirma y son abundantes en el texto.
Un aspecto similar se encuentra en la épica germánica con los "kenningar" (plural de "kenning"). Se trata de metáforas formularias empleadas en los poemas épicos como las Eddas, sumamente difíciles y complejas, que requirieron explicaciones en prosa aparte, de lo cual se encargó Snorri Sturlusson en la Edda Menor o Prosaica. Jorge Luis Borges cita algunos:
KENNING
SIGNIFICADO
Casa de los pájaros
El aire
Casa de los vientos
Bosque de la quijada
La barba
Asamblea de espadas
La batalla
Tempestad de espadas
Vuelo de lanzas
Fiesta de águilas
Fuerza del arco
El brazo
Cisne sangriento
El buitre
Poste del yelmo
La cabeza
Castillo del cuerpo
Fragua del canto
La cabeza del poeta
Marea de la copa
La cerveza
Camino de la luna
El cielo
Taza de los vientos
Manzana del pecho
El corazón
Gaviota del odio
El cuervo
Caballo de la bruja
Lobo de las heridas
La espada
Roedor de yelmos
Distribuidor de espadas
El rey
Señor de los anillos
Fuente: Alborg, Juan Luis. Historia de la literatura española.
Borges, Jorge Luis. Literaturas germánicas medievales.
López Estrada, Francisco. Introducción a la literatura medieval española.

miércoles, 30 de junio de 2010

Codex Calixtinus: seminario en León, 15 al 17 de julio de 2010


Dentro del III Ciclo de las Artes Escénicas y las Músicas Históricas de León que se celebrará entre los días 15 de julio y el 5 de diciembre de 2010 se llevarán a cabo el seminario “El Codex Calixtinus en la Europa del siglo XII: música, codicología, arte y liturgia“, que se celebrará entre los días 15 y 17 del próximo mes de julio.
El Liber Sancti o Codex Calixtinus está considerado como uno de los libros más emblemáticos de la Edad Media y el Jacobus, ejemplar custodiado en la Catedral de Santiago de Compostela, su copia más completa y elaborada.
La redacción en cinco libros del Jacobus constituye una importante fuente de estudio multidisciplinar de distintos aspectos ligados al mundo de la cultura medieval. La riqueza de sus formularios litúrgico-musicales más de la mitad de la compilación y contiene sermones y oficios litúrgicos para su culto;(libro I), la historia y fantasía vinculada a los milagros atribuidos al Apóstol (libro II), la narración de la traslación de las reliquias de Santiago hasta Compostela (libro III), la discutida crónica del Pseudo-Turpin (libro IV) y, por último, el novedoso libro de las rutas para acceder a Santiago, verdadera guía de viajes medieval, (libro V) hacen del Jacobus un paradigma de los numerosos aspectos culturales ligados al mundo del libro. Todo ello sin olvidar su extraordinario apéndice de piezas polifónicas, verdadero compendio de las prácticas de la época, en las que el Jacobus muestra la vanguardia musical de la Europa del siglo XII.
Para el presente seminario se han convodado a distintos especialistas de las distintas disciplinas relacionadas con el Calixtinus para que, en unas jornadas de estudio e intercambio, reflexionen sobre las conexiones de estos textos literarios, narrativos, fantasiosos en algunos casos y litúrgico-musicales en su mayoría, con la realidad socio-cultural de la época y sus repercusiones hacia los siglos posteriores.
Además el Ciclo contará con la participación de la Capella Reial de Catalunya y Hesperion XX, con el programa “Dinastía Borja. Iglesia y poder en el Renacimiento“; el conjunto Schola Antiqua y Ministriles de Marsias, que conmemorarán el quinto centenario de Antonio de Cabezón.
Igualmente, estarán presentes el grupo Alia Música, con una interpretación medieval de los Caminos de Santiago y la formación Música Antigua, con “Cantares de la Reconquista de Alfonso VII“.

FRAGMENTO: el mencionado manuscrito data del siglo XII y se le atribuye al Papa Calixto. El texto está constituido por una amplia y variada compilación relacionada con el Apóstol Santiago y la peregrinación a su sepulcro en Compostela. Consta de cinco libros: el I abarca el II encierra veintidós de sus milagros; el III, más breve, refiere la traslación de su cuerpo desde Jerusalén a Galicia y al lugar de su sepulcro; el IV era la Crónica del arzobispo de Turpin o Pseudo-Turpin, que narra la entrada de Carlomagno en España con una serie de hazañas legendarias, la derrota de Roncesavalles, la muerte de Roldán y otros varios hechos; el V venia a ser una guía de viaje para peregrinos franceses o procedentes de Francia, con breve descripción de la ciudad de Santiago y más detalladamente de su catedral.

"Codex Calixtinus. Libro V. Capítulo VII. De los nombres de las tierras y de las cualidades de sus gentes que se encuentran en el camino de Santiago".

En el camino de Santiago, por la vía de Toulouse, pasado el río Garona, se encuentra en primer lugar la tierra Gascuña; y luego, pasado el Somport, la tierra de Aragón y después Navarra, hasta Puente Arga y más allá. Por la ruta de Port de Cize, después de la Turena, se encuentra la tierra de los poitevinos, productiva, óptima y llena de toda felicidad. Los poitevinos son gente fuerte y guerrera, muy hábiles en la guerra con arcos, flechas y lanzas, confiados en la batalla, rapidísimos en las carreras, cuidados en su vestido, distinguidos en sus facciones, astutos en sus palabras, muy dadivosos en sus mercedes, pródigos con sus huéspedes.
Después se encuentra el país de Saintes; luego pasado el estuario del río Garona, está la tierra de Burdeos, que es fértil en vino y en peces, pero de rústica lengua. Se tiene a los Saintes por burdos pr su idioma, pero los bordeles lo son aún más. Después se atraviesan durante tres agotadoras jornadas las landas bordelesas. Esta es tierra completamente desolada, carente de pan, vino, carne, pescado, ríos y fuentes, de escasas aldeas, llana, arenosa, aunque abundante en miel, mijo, panizo, y puercos. Pero si por casualidad la atraviesan en verano, guarda cuidadosamente tu rostro de las enormes moscas, que vulgarmente se llaman avispas o tábanos, que allí abundan mucho. Y si no miras atentamente dónde pisas, en la arena del mar, que allí abunda, rápidamente te hundirás hasta la rodilla.
Pasado, pues, este país, se encuentra Gascuña, tierra rica en pan blanco y espléndido vino tinto, y dotada de bosques, prados y ríos y fuentes sanas. Los gascones son ligeros de palabra, parlanchines, reidores, libidinosos, bebedores, pródigos en las comidas, mal vestidos, descuidados en sus ropas y adornos; pero acostumbrados a la guerra y distinguidos por su hospitalidad con los pobres. Acostumbran comer sin mesa, sentados alrededor del fuego y beber todos por un mismo vaso. Comen y beben largamente, pero visten mal y duermen torpe y suciamente mezclados tdos sobre unas pocas pajas, los siervos con el señor y la señora. A la salida de este país, en el camino de Santiago, se encuentran dos ríos que corren por cerca de la Villa de San Juan de Sorde, uno a su derecha y otro a su izquierda: que uno de ellos se llama gave y el otro río y que no pueden cruzarse en modo alguno sin embarcación. Y los barqueros de éstas se condenarán indudablemente; pues aunque aquellos ríos son muy estrechos, sin embargo por cada hombre, tanto pobre como rico, que transportan hasta la otra orilla, suelen cobrar un dinero, y por las caballerías cuatro, que exigen incluso por la fuerza, abusivamente. Y su nave es pequeña, hecha de un solo árbol, y en ella no caben los caballos; cuando hayas embarcado en ella guárdate prudentemente de caer, por casualidad, al agua. Te convendrá arrastrar por las riendas a tu caballo detrás de ti, fuera de la nave, por el agua. Por eso entra en ella con pocos, pues si va muy cargada peligrará. Tambien muchas veces los barqueros meten tanta cantidad de peregrinos, tras cobrarles el precio, que vuelca la nave, y se ahogan los peregrinos en el río. Por lo que malignamente se alegran los barqueros, apoderandose de los despojos de los muertos.
Después, ya cerca de Port de Cize, se encuentra el país vasco, que tiene en la costa hacia el norte la ciudad de Bayona. Esta tierra es bárbara por su lengua, llena de bosques, montuosa, desolada de pan, vino y de todo alimento del cuerpo, salvo el consuelo de las manzanas, la sidra y la leche. En esta tierra, a saber, cerca de Port de Cize, en el pueblo llamado Ostabat y en los de Saint-Jean y Saint-Michel-Pied-de-Port se hallan unos malvados portazgueros, los cuales totalmente se condenan; pues saliendo al camino a los peregrinos con dos o tres dardos cobran por la fuerza injustos tributos. Y si algún viajero se niega a darles los dineros que les han pedido, le pagan con los dardos y le quitan el censo, insultándole y registrándole hasta las calzas. Son feroces y la tierra en que moran es feroz, silvestre y bárbara: la ferocidad de sus caras y los gruñidos de su bárbara lengua aterrorizan el corazón de quienes los ven. Aunque legalmente solamente deben cobrar tributo a los mercaderes, lo reciben injustamente de los peregrinos y de todos los viajeros. Cuando deben cobrar normalmente de cualquier cosa cuatro monedas o seis, cobran ocho o doce, es decir, el doble. Por lo cual mandamos y rogamos que estos portazgueros con el rey de Aragón y los demás potentados que reciben de ellos los dineros del tributo, y todos los que lo consienten, a saber: Raimundo de Solis y Viviano de Agramonte y el Vizconde de San Miguel con toda su descendencia, junto con los antedichos barqueros y Arnaldo de Guinia con todos sus descendientes futuros y con los demas señores de los citados ríos, que injustamente reciben de aquellos mismos barqueros los dineros de la navegación, con los sacerdotes también que a sabiendas les dan confesión o comunión, o les celebran oficios divinos, o los admiten en la iglesia, sean excomulgados no sólo en las sedes episcopales de sus respectivas tierras, sino también, oyéndolo los peregrinos, en la basílica de Santiago, hasta que por larga y pública penitencia se arrepientan y moderen sus tributos. Y cualquier prelado que, por caridad o por lucro, quiera perdonarlos de esto, sea herido por la espada del anatema. Y sépase que dichos portazgueros en modo alguno deben percibir tributo de los peregrinos, y los repetidos barqueros sólo deben cobrar un óbolo por la travesía de dos hombres, si son ricos, y por su caballo un solo dinero, pero de los pobres nada. Y deben tener también barcas grandes en que holgadamente puedan entrar las caballerías y los hombres.
En el país vasco hay en el camino de Santiago un monte muy alto que se llama Port de Cize, o porque allí se halla la puerta de España, o porque por dicho monte se transportan las cosas necesarias de una tierra a otra; y su subida tiene ocho millas y su bajada igualmente ocho. Su altura es tanta que parece tocar al cielo. Al que lo escala le parece que puede alcanzar el cielo con la mano. Desde su cumbre pueden verse el mar británico y el occidental, y las tierras de tres países, a saber: de Castilla, de Aragón y de Francia. En la cima del mismo monte hay un lugar llamado la Cruz de Carlomagno, porque en él con hachas, con piquetas, con azadas y demás herramientas abrió una senda Carlomagno al dirigirse a España con sus ejercitos en otro tiempo y, por último, arrodillado de cara a Galicia elevó sus preces a Dios y Santiago. Por lo cual, doblando allí sus rodillas los peregrinos suelen rezar mirando hacia Santiago y todos ellos clavan sendas cruces, que allí pueden encontrar-se a millares. Por esto se considera aquel lugar el primero de la oración a Santiago. En este mismo monte, antes de que creciese plenamente por tierra españolas la cristiandad, los impíos navarros y vascos solían no solo robar a los peregrinos que se dirigían a Santiago, sino también cabalgarlos como asnos, y matarlos.
Junto a este monte, hacia el norte, hay un valle que se llama Valcarlos, en el que acampó el mismo Carlomagno con sus ejércitos cuando los guerreros fueron muertos en Roncesvalles, y por el que pasan también muchos peregrinos que van a Santiago y no quieren escalar el monte. Luego, pues, en el descenso del monte se encuentra el hospital y la iglesia en donde está el peñasco que el poderoso héroe Roldán partió con su espada de arriba a bajo de tres golpes. Después se halla Roncesvalles, lugar en que en otro tiempo se libro la gran batalla en la cual el rey Marsilio, Roldán y Oliveros y otros ciento cuarenta mil guerreros cristianos y sarracenos fueron muertos.
Tras este valle se encuentra Navarra, tierra considerada feliz por el pan, el vino, la leche y los ganados. Los navarros y los vascos son muy semejantes en cuanto a comidas, trajes, y lengua, pero los vascos son algo más blancos de rostro que los navarros. Estos se visten con paños negros y cortos hasta las rodillas solamente, a la manera de los escoceses, y usan un calzado que llaman albarcas, hechas de cuero con pelo, sin curtir, atadas al pie con correas, que sólo resguardan la planta del pie, dejando desnudo el resto. Gastan unos capotes de lana negra, largos hasta los codos y orlados a la manera de una paenula, (la paenula era una especie de capota de viaje, largo hasta las rodilaas, cerrado y sin mangas, con un agujero para la cabeza y un capuchón)que llaman sayas. Comen, beben y visten puercamente. Pues toda la familia de una casa navarra, tanto el siervo como el señor, lo mismo la sierva que la señora, suelen comer todo el alimento mezclado al mismo tiempo en una cazuela, no con cuchara, sino con las manos, y suelen beber por un vaso. Si los vieras comer, los tomarías por perros o cerdos comiendo. Y si los oyeses hablar, te recordarian el ladrido de los perros, pues su lengua es completamente bárbara. A Dios le llaman urcia; a la Madre de Dios, andrea María; al pan, orgui; al vino, ardum; a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera; al prebítero, belaterra, lo que quiere decir bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; a Santiago, iaona domne Iacue. Este es pueblo bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de ser, colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto inicuo, depravado, perverso, pérfido, desleal y falso, lujurioso, borracho, en toda suerte de violencias ducho, feroz, silvestre, malvado y réprobo, impío y áspero, cruel y pendenciero, falto de cualquier virtud y diestro en todos los vicios e inquiedades; parecido en maldad a los getas y sarracenos, y enemigo de nuestro pueblo galo en todo. Por sólo un dinero mata un navarro o un vasco, si puede, a un francés. En algunas de sus comarcas, sobretodo en Vizcaya y Alava, el hombre y la mujer navarros se muestran mutuamente sus verguenzas mientras se calientan. También usan los navarros de las bestias en impuros ayuntamientos. Pues se dice que el navarro cuelga un candado en las ancas de su mula y de su yegua, para que nadie se le acerque, sino él mismo. También besa lujuriosamente el sexo de la mujer y de la mula. Por lo cual, los navarros han de ser censurados por todos los discretos. Sin embargo, se les considera buenos en batalla campal, malos en el asalto de castillos, justos en el pago de diezmos y asiduos en las ofrendas a los altares. Pues cada día al ir los navarros a la iglesia, hacen una ofrenda a Dios, o de pan, vino o trigo, o de algún otro producto. Siempre que un navarro o un vasco va de camino se cuelga del cuello un cuerno como los cazadores y lleva en las manos, según costumbre, dos o tres dardos que llaman azconas. Al entrar y salir de casa, silba como un milano. Y cuando estando escondido en lugares apartados o solitarios para robar, desea llamar silenciosamente a sus compañeros, o canta a la manera del buho, o aúlla igual que un lobo.
Suele decirse que descienden del linaje de los escoceses, pues a ellos se parecen en sus costumbres y aspecto. Es fama que Julio César envió a España, para someter a los españoles, porque no querían pagarles tributo, a tres pueblos, a saber: a los nubianos, los escoceses y los caudados cornubianos, ordenándoles que pasasen a cuchillo a todos los hombres y que sólo respetasen la vida a las mujeres. Y habiendo ellos invadido por mar aquella tierra, tras destruir sus naves, la devastaron a sangre y fuego desde Barcelona a Zaragoza, y desde la ciudad de Bayona hasta Montes de Oca. No pudieron traspasar esos límites, porque los castellanos reunidos los arrojaron de sus territorios combatiendolos. Huyendo, pues, llegaron ellos hasta los montes costeros que hay entre Nájera, Pamplona y Bayona, es decir, hacia la costa en tierras de Vizcaya y Alava, en donde se establecieron y construyeron muchas fortalezas, y mataron a todos los varones a cuyas mujeres raptaron y en las que engendraron hijos que después fueron llamados navarros por sus sucesores. Por lo que navarro equivale a no verdadero, es decir, engendrado de estirpe no verdadera o de prosapia no legítima. Los navarros también tomaron su nombre primitivamente de una ciudad llamada Naddaver, que está en las tierras de que en un principio vinieron, en los primeros tiempos, el apóstol y evangelista San Mateo.
Después de la tierra de estos, una vez pasados los Montes de Oca, hacia Burgos, sigue la tierra de los españoles, a saber, Castilla y Campos. Esta tierra está llena de tesoros, abunda en oro y plata, telas y fortísimos caballos, y es fértil en pan, vino, carne, pescado, leche y miel. Sin embargo, carece de árboles y está llena de hombres malos y viciosos.
Después, pasada la tierra de León y los puertos del monte Irago y monte Cebrero, se encuentra la tierra de los gallegos. Abunda en bosques, es agradable por sus ríos, sus prados y riquísimos pomares, sus buenas frutas y sus clarísimas fuentes; es rara en ciudades, villas y sembrados. Escasea en pan de trigo y vino, abunda en pan de centeno y sidra, en ganados y caballerías, en leche y miel y en grandiosísimos y pequeños pescados de mar; es rica en oro y plata, y en tejidos y pieles silvestres, y en otras riquezas, y sobretodo en tesoros sarracenos. Los gallegos, pues, se acomodan más perfectamente que las demás poblaciones españolas de atrasadas costumbres, a nuestro pueblo galo, pero son iracundos y litigosos."