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Amour courtois

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Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

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miércoles, 6 de marzo de 2019

Las leyes de la épica. Axel Olrik.


La ley de apertura y cierre: el relato no empieza ni termina abruptamente. El relato épico tradicional no comienza ni acaba sino con un movimiento inicial de calma a intensidad, y final de intensidad a calma.
La ley de repetición: los eventos se repiten, en ocasiones hasta 3 veces, no a través del detalle o la descripción, como hace la literatura o épica culta (escrita). Se usa para lograr tensión por el énfasis y para llenar el cuerpo de la narración, como un enigma o una prueba que se proponen al héroe. Esta ley se relaciona con las dos siguientes: ley de dos y ley de tres, y la de los gemelos. También se vincula con la ley del patrón.



-La ley de dos en escena: cada escena tendrá sólo dos personajes que hablen o aparezcan juntos al mismo tiempo, sin perder identidad: príncipe y princesa, el héroe y el monstruo, el joven guerrero y el sabio consejero, etc. Si en esa escena hay más de dos personajes, éstos permanecerán en silencio.
-La ley de tres: las cosas se desarrollan de a tres (personajes, escenarios, momentos salientes del relato, tres pruebas, tres enigmas, etc.)
-La ley de contraste: la narrativa folklórica se basa en pares antitéticos, el débil y el fuerte, el rico y el pobre, el hombre y el monstruo, el bien y el mal.


La ley de los gemelos: personajes que aparecen juntos y cubriendo el mismo papel. Hansel y Gretel, los Dióscuros, Rómulo y Remo, Raquel y Vidas en el Cid, etc. Si uno de ambos tiene un poco más de relevancia, con un rol mayor y diferenciado, estarán sujetos a la ley del contraste.
- Ley de peso de proa: cuando hechos o personas se suceden en serie, el principal viene primero. Esta ley se opone a la de peso de popa o de la posición final: en la serie de hechos o personas es la última donde recae la preferencia del narrador, como el hijo menor será el más simpático y su última prueba será decisiva.
La ley de unidad de acción o del único hilo: la narrativa folklórica sigue una unidad de acción temporal, y no da lugar a acciones paralelas. La épica tradicional sigue este modelo, no produce una trama compleja con entrecruzamiento de los hilos narrativos, como sí lo hace la novela moderna, sino que el único hilo avanza sin distraerse en saltos al pasado ni en las alternativas de personajes laterales. Una sola acción debe enmarcar hechos y personajes.


- La ley de la unidad de la trama o concentración en un personaje principal. Él o ella es el que conduce y llena con su figura; cuando la saga o historia presenta dos héroes, uno solo es en verdad el protagonista, Sigfrido, Beowulf, Aquiles, etc. Es la ley de unidad de protagonista.

- La ley del patrón o del modelo: las acciones repetidas serán lo más parecidas posibles, en un cuadro de situaciones sucesivas simétricamente: tres días seguidos un joven va a un sitio desconocido, encuentra cada día un gigante, mata a cada uno de idéntico modo, etc.
- La ley del uso de escenas-cuadro: algunos momentos de la narrativa folklórica evocan imágenes visuales. Las escenas resultan paradigmáticas: San Jorge y el dragón, Perseo sosteniendo la cabeza de Medusa, etc.

- La ley de la lógica: la narrativa folklórica encuentra su viabilidad no en su sentido realista sino en su lógica interna (el verosímil aristotélico). Así, todo motivo o elemento debe influir en la acción y justificarse con relación a ella.




domingo, 22 de julio de 2018

Mudarra el Bastardo


La leyenda de los Siete Infantes 

Tal leyenda, según Menénde PIdal, procede de un cantar de gesta, que comprende cuestiones importantes en su estructura, cuales mitemas: bodas, ayuda para las bodas, deshonra de doña Lambra, 500 sueldos, fidelidad y anillo partido. Como todo texto épico español, presenta sustrato histórico: Gonzalo Gústioz (padre de los Siete Infantes de Lara y de Mudarra, el vengador), Ruy Velázquez, Almanzor y Galve; la mora, hermana de Almanzor y madre de Mudarra, y este último constituyen elementos poéticos.
El mismo don Ramón señala que existió un segundo cantar de gesta de los Infantes, una segunda versión simultánea a manos de los juglares. Aparentemente, la ausencia de poemas que conserven esta historia, pero sí las prosas respectivas en las crónicas, se debe a la elaboración de estas últimas escritas por eruditos, con menosprecio por los juglares. Así, el el nacimiento de los romances está relacionado con el relato de hechos históricos. Al comparar las crónicas y el segundo cantar, se mantienen como comunes a ambos, como la partida de ajedrez, y la sentencia del traidor.
En este punto señala que existió un segundo cantar de gesta de los Infantes. Es decir, que con el paso del tiempo, los juglares, al menos crearon una segunda versión del hecho que narraban. Posteriormente pasa a analizar las crónicas que se inspiran en ese segundo cantar de gesta. Señala los lugares comunes épicos con otros cantares 
El cantar de gesta fue compuesto hacia el año 990, en el transcurso de las bodas entre Doña Lambra —natural de Bureba— y Ruy Velázquez de Lara (o Blásquez) —. Este último era hermano de Doña Sancha, madre de los Iinfantes; por lo tanto, se enfrentan los familiares de la novia con los de Lara. De ese enfrentamiento resulta muerto Álvar Sánchez, primo de Doña Lambra, a manos de Gonzalo González, el menor de los siete infantes.
Luego de varios sucesos de ofensas y tensiones entre ambas familias, Velázquez urde un plan por el que Gonzalo Gustioz, señor del enclave de Salas, es enviado al moro Almanzor con una carta cuyo contenido indica que sea matado el portador de la misiva, cuyo contenido desconocen padre e hijos debido a que está escrita en árabe. Los siete hermanos de Lara habían sido dirigidos hacia una emboscada ante tropas musulmanas en la que, a pesar de su valía guerrera, son decapitados y sus cabezas remitidas a Córdoba por órdenes de su tío Ruy Velázquez. Allí serán contempladas dolorosamente por su padre en uno de los plantos más emotivos de toda la epopeya castellana.Almanzor se apiada de Gonzalo Gustioz y se limita a retenerlo preso, pues considera excesivo el sufrimiento de su cautivo, que es aliviado por una hermana del propio Almanzor. De ambos nace un hijo llamado Mudarra, quien más adelante será adoptado por Sancha Velázquez, su abuela. Años más tarde este hijo, aunque bastardo, vengará a sus medio hermanos, matando a Ruy Velázquez.

jueves, 17 de mayo de 2012

De clérigos y juglares: la épica

"Épica" proviene del vocablo griego "épos", que significa "palabra, vocablo, expresión; relato, canto, canción, poesía", especialmente narrativa en verso y especialmente en hexámetros dactílicos. Es un género literario en verso en el que se narran hazañas de personajes heroicos o de pueblos, al que pertenece la epopeya, de carácter individual.
El poema épico refiere las acciones de uno o varios personajes que pueden ser históricos pero que en la imaginación del pueblo que los celebra adquiere cualidades fabulosas, en virtud del significado que poseen sus empresas de conquista, liberación o reivindicación. Incorpora elementos sobrenaturales y el protagonista se convierte en héroe cultural, se individuo mortal alcanza altura mítica.
Presenta dos extemos o límites, entre los cuales admite variantes y se encuentran La Odisea, por abundancia de aventuras maravillosas, hechicería, etc.; y el Poema de Mío Çid, por la fidelidad histórica e inquebrantable realismo.
La épica vacila entre mito y logos, entre la visión en que se mezclan lo real y lo ficticio para crear una interpretación poética del pasado, por un lado, y una visión casi fiel de ese pasado comparable a una crónica en verso, por el otro. Como dato fundamental, se encuentra un acontecimiento o personaje histórico en torno del cual se constituye un arquetipo de la comunidad cuyos integrantes cantan y celebran como forma de exaltar las virtudes de la nacionalidad, del grupo o del clan.
Como una característica, debe prevalecer la objetividad de las acciones por encima de la subjetividad de las emociones, puede incluir episodios contados por sus protagonistas, pero la naturaleza del género exige que predomine un narrador impersonal y omnisciente que exponga los acontecimientos como voz anónima y exterior. Por lo general, si bien se atribuyen a un determinado autor, la épica es obra de un artista desconocido.
La poesía épica es la de un pueblo que está alcanzado o que acaba de alcanzar conciencia de sí como grupo diferenciado que busca a través del ejercicio poético confirmar o robustecer su sentido de comunidad homogénea. Por ello, el fenómeno se suele presentar el períodos muy tempranos de la historia nacional. Como ejemplos, se destacan los textos La Ilíada, La Odisea, La Eneida, El Cantar de los Nibelungos, Beowulf, Cantar de Roldán, Poema de Mio Çid.
Juan Luis Alborg señala que en la raíz misma de este género está el deseo de conocer, de informar, de comunicar los hechos de interés común. La difusión de la épica primitiva está íntimamente ligada al juglar. La obra no se componía para ser difundida por escrito, sino por vía oral y por medio de juglares. Estos, con sus relatos y noticias representaban el lado informativo de su actividad, que era de información y espectáculo.
Según su actividad, podías ser remedadores, cazurros, ministriles, segrieres o los dedicados a la poesía épica. Alfonso el Sabio en sus Partidas distingue entre los juglares que recitaban grandes hechos de armas y los que ejercían actividades menos nobles. Este oficio es el de mester o ministerio, que significa "ocupación, profesión, oficio, escuela".
Los cantares de gesta
Son los relatos épicos que difunde el juglar, en general de carácter heroico, cuyo objeto es la vida de personajes importantes, sucesos notables o acontecimientos de la vida nacional que merecen ser divulgados. "Gesta" señala la contraposición con la lírica, pues proviene etimológicamente del participio pasivo latino "gestus, a, um", que significa "cosas hechas, sucedidas". Las gestas se componen y difunden por dos necesidades populares: la curiosidad y admiración por un suceso notable y de interés, y el afán de conocer hechos que afectan el destino de la comunidad.
Dice Menéndez Pidal: "El cantar de gesta nace como sustituto de la inexistente historiografía. Todo un pueblo requiere una habitual información sobre sus propios acontecimientos presentes y pasados. El pueblo conserva viva la costumbre de divulgar en forma cantada los acontecimientos coetáneos y los noticiados en el pasado. Así, la epopeya románica es la hermana mayor de la historiografía."
Estas gestas reciben el nombre de "cantar" por no estar destinadas a la lectura, sino al canto o la recitación. Se las denomina "épica medieval, romance o popular" para diferenciarla de las épicas "cultas" (renacentistas o clásicas) y para señalar 2 rasgos: que tratara fundamentalmente de asuntos contemporáneos, y el que fuera dirigida a todo el pueblo, desde el rey hasta el más humilde lugareño. Según los gustos del auditorio, el juglar añade, suprime y/o modifica versos o episodios, o inventa e improvisa.
El autor se confunde con la colectividad a la cual sirve y de la cual recibe un legado cultural anónimo y reelabora la obra anterior, sintiéndose tan anónimo como los otros. Hay una constante refundición de la obra, y esto no es fortuito sino un modo habitual y regular. Cada una puede tener autores simultáneos y sucesivos.
Los textos conservados son escasos, por el poco pergamino, y caro, por el rigor del tiempo, negligencia, ignorancia y por depender de la memoria del juglar. La única gesta castellana conservada casi íntegramente es el Poema de Mio Çid. Pero no quiere decir que no existieran cantares de la misma índole antes que él y que este texto represente el comienzo de la épica medieval. El problema de si es el resultado y consolidación de un proceso o el inicio originó 2 posiciones radicales:
  • teoría individualista: los grandes poemas que se conservan son los primeros existentes, Chanson de Roland (Cantar de Roldán) en Francia y el Çid en España, y son obras de poetas individuales. Esta teoría del francés Joseph Bédier sostiene que estos textos no fueron escritos hastas varios siglos después de oos sucesos y sin relación directa con ellos; fueron creación de poetas cultos, de carácter clerical, que tomaron los datos de fuentes escritas y conservadas en alguna abadía o monasterio. Intervienen factores individuales, no colectivos; el poeta anómino lo es por casualidad.
  • teoría tradicionalista: defendida por Ramón Menéndez Pidal. Considera que el origen de las literaturas románicas son muy anteriores a los textos hoy subsistentes, y que estos no pueden ser explicados sin tener en cuenta una larga tradición de textos perdidos en que se han ido modelando la forma y el fondo de los diversos "géneros literarios". La épica vivió varios siglos en constante variación y estado latente; había solo textos orales asegurados por la fuerza de la tradición que mantenía y difundía la obra.
Confirmación de la teoría de Menéndez Pidal

En 1954, Dámaso Alonso descubre un pequeño texto que él llama Nota Emilianense (por proceder de San Millán). Allí aparece un breve relato de la derrota de Roncesvalles que sigue en líneas generales el Cantar de Roldán y da los nombres de los principales héroes de esta gesta. La Nota ha sido fechada entre 1054-1076, de 30 a 50 años antes de la composición del Cantar de Roldán, con el cual, según Bédier, había comenzado la epopeya francesa. Así, el hecho demuestra la difusión del tema épico de Roldán mucho antes que la gesta conocida, y la existencia de toda una actividad épica latente. Prueba la teoría pidaliana. 
Origen de la épica castellana
Presenta 2 etapas principales. En la primera, previa a los críticos citados, se supuso que cada cantar de gesta resultaba del agregado de numerosos poemas cortos, de índole épico-lírico, primitivos, desconocidos hoy. Friedrich Wolf en 1795 sostuvo esto en la formación de los poemas homéricos. Entre otros teóricos, está Jacob Grimm en 1800. En la segunda, los críticos posteriores Manuel Milá, Marcelino Menéndez Pelayo y don Ramón, aseguraron que los poemas largos fueron compuestos primero y que los romances proceden de una fragmentación tardía de las gestas, por lo que son posteriores a estas.
Se propuesieron 3 teorías para definir los orígenes:
  • francesa: defendida por Bédier, sostiene que la española procede de la épica francesa, basándose en ciertas semejanzas entre las dos y en la prioridad cronológica de la esta última. Don Ramón admite el influjo francés, pero sólo a partir de comienzos del siglo XII, pues la épica española se encuentra enteramente formada, no le da origen. Esta influencia se debe al gran número de juglares de ese origen que llegaron con ocasión de las peregrinaciones a Santiago, al establecimiento de monjes cluniacenses y caballeros. 
  • germánica: defendida por Menéndez Pidal. Los visigodos, igual que otros pueblos germánicos, tenían desde antiguo cantos guerreros que siguieron cultivando en la Península. Pese a estar muy romanizados al llegar aquí y haber pedido gran número de cantos antiguos, dejan numerosos elementos germanos en los textos.
  • arábigo-andaluza: defendida por el arabista Julián Ribera. Los árabes no parece que cultivaron la poesía épico-narrativa, pero en las crónicas musulmanas aparecen restos de leyendas de origen indígena, y para Ribera equivale a la prosificación en las crónicas castellanas de la épica posterior. Hubo una épica popular andaluza, vivamente nacionalista, difundida por los cristianos residentes en la zona musulmana.
Los caracteres peculiares de la épica española se dan en el fondo y en la forma. En el aspecto de los contenidos, es el realismo o historicidad, pues se ocupa de sucesos reales, con datos topográficos; están ausentes los elementos maravillosos, las fuerzas sobrehumanas, los prodigios de la tierra o el cielo, que quedan reducidos a sueños, conjuros, supersticiones, que eran entonces realidades para la creencia popular. Esto permitió que las gestas fueran consideradas como fuentes de historia, y prosificadas enlas crónicas partir del siglo XII.
Menéndez Pidal distintgue 4 etapas en la evolución del género:
  • De formación o período primitivo: desde los orígenes, fecha que no se puede precisar pero no posterior al siglo X, hasta 1140; se componen de cantares sobre el tema de don Rodrigo, Fernán González, Infantes de Lara, asuntos familiares de reyes y condes, relaciones con árabes; al final del período se inicia la difusión de los temas franceses por los juglares que penetran por la ruta de Compostela;
  • De florecimiento o plenitud: desde 1140, fecha en que se supone escrito el Poema de Mio Çid, hasta 1236 cuando Lucas de Tuy compone el Chronicon Mundi, primera obra historiográfica que utiliza extensamente las gestas como fuentes históricas. Los cantares épicos ganan en perfección y longitud y tienen influencias francesas; además del Çid, están los temas de Bernardo del Carpio y la Mora Zaida;
  • De prosificaciones: desde 1236 hasta medidados del siglo XIV; están Primera Crónica General de Alfonso el Sabio, la Crónica de Castilla, Crónica Portuguesa de 1344 escrito por el Conde de Barcelos, y la Crónica de Veinte Reyes;
  • De decadencia: desde mediados del siglo XIV hasta mediados del siglo XV; textos con grandilocuencia, se pierde el gusto por los viejos cantares épicos con tinte severo; aparecen elementos novelescos o legendarios y con mayor acento dramático y desordenada glorificación del héroe; los largos poemas se fraccionan y solo sobreviven aquellos episodios culminantes como breves poemas independientes.
Sumamente cuestionado por los individualistas, sobre todo Colin Smith, don Ramón reformula y pule su teoría pero mantiene las bases de los siguientes principios:
  • la poesía es creación colectiva de todas las clases sociales
  • la poesía épica fue el género tradicional más cultivado en la Edad Media; era "historia contada"
  • se propagaba por tradición ininterrumpida, en continuas variantes y refundiciones
  • refiere la creación a los propagadores, por ello...
  • el poema es poesía no solo para todos sino también de todos, sucesiva, colectiva, creada por labor de varios poetas anónimos
  • los clérigos actúan fuera de este proceso pues lo suyo era la historia escrita.
Maurice Bowra reconoce dos clases de poesía, la antigua, propia de la literatura oral, recitada y que posee el espíritu heroico correspondiente a las sociedades con un patrón heroico de conducta, sus exponentes son el Çid, Cantar de Roldán, Beowulf; y la moderna, que presenta condición heroica distinta y propia de la literatura escrita, como el Carmen Campidoctoris.
Resulta muy común el empleo de un esquema o sistema formular o formulario, un conjunto de reglas memotécnicas o de composición, en el cual aparecen los epítetos épicos y las fórmulas. Entre los primeros, se puede citar ya desde la Antigüedad Clásica; es usual encontrar en La Ilíada frases como "Aquiles, el de los pies ligeros", "Atenea, la de los ojos glaucos", "Hera, la de níveos brazos", "Hera, la de ojos de novilla", "Apolo, el que hiere de lejos", "Zeus, el que sacude la tierra"... En el Poema de Mio Çid, encontramos innumerable cantidad de veces epítetos como "Mio Çid, en que buen ora nasco", "Mio Çid, en que en buen ora cinxó espada", "Mio Çid, el de barba vellida", "Martín Antolínez, el burgalés de pro", "Martín Antolínez, ardida lança". Fómulas como "De los sos ojos tan fuertemientre llorando", "arrancar los ojos de la cara", "sonriosse de la boca", "del cobdo ayuso la sangre destellando" son influencia francesa, tal como Menéndez Pidal afirma y son abundantes en el texto.
Un aspecto similar se encuentra en la épica germánica con los "kenningar" (plural de "kenning"). Se trata de metáforas formularias empleadas en los poemas épicos como las Eddas, sumamente difíciles y complejas, que requirieron explicaciones en prosa aparte, de lo cual se encargó Snorri Sturlusson en la Edda Menor o Prosaica. Jorge Luis Borges cita algunos:
KENNING
SIGNIFICADO
Casa de los pájaros
El aire
Casa de los vientos
Bosque de la quijada
La barba
Asamblea de espadas
La batalla
Tempestad de espadas
Vuelo de lanzas
Fiesta de águilas
Fuerza del arco
El brazo
Cisne sangriento
El buitre
Poste del yelmo
La cabeza
Castillo del cuerpo
Fragua del canto
La cabeza del poeta
Marea de la copa
La cerveza
Camino de la luna
El cielo
Taza de los vientos
Manzana del pecho
El corazón
Gaviota del odio
El cuervo
Caballo de la bruja
Lobo de las heridas
La espada
Roedor de yelmos
Distribuidor de espadas
El rey
Señor de los anillos
Fuente: Alborg, Juan Luis. Historia de la literatura española.
Borges, Jorge Luis. Literaturas germánicas medievales.
López Estrada, Francisco. Introducción a la literatura medieval española.

De juglares y clérigos: el mester como factor

El fondo de la poesía lírica se mantiene y perpetúa por la vía folklórica. Comenzaron a aparecer diferentes especies de obras en lengua vernácula; son piezas más extensas que la breve canción popular y desarrollan un argumento de diverso contenido y como característica básica común, la lengua vernácula. Las obras se relacionan con diferentes clases de la sociedad medieval.
Esta literatura estaba estructurada para que el receptor la percibiese a través de la voz de un intérprete, y su escritura era un recurso accesorio. Con el uso cada vez más extendido de la redacción en lengua vernácula, la escritura de la obra literaria fue haciéndose cada vez más frecuente. La escasez de textos de poemas épicos medievales puede atribuirse al carácter oral de la difusión.
Las obras presentan el verso (en poemas épico-históricos, piezas líricas, etc.) y la prosa (crónicas, libro, tratado, etc.); también el uso de ambas (Conde Lucanor). Para ello, hay intérpretes literarios de diferente especie. El juglar entretiene con sus habilidades, juegos de circo, música, cantos con instrumentos, pantomimas, y según fuese su público condicionante. Hubo juglares y juglaresas, cristianos y moros, con el único límite de complacer al público. Interpretaban obras poéticas en lengua vernácula, en verso y rimadas. De ellas sólo queda el texto manuscrito que en alguna ocasión llegó a escribirse. Lo que sabemos pertenece ya a una época avanzada, con asuntos de los diferentes reinos hispánicos. Los juglares recogen también el caudal de poemas que procede de Europa, especialmente los reinos franceses por ser los más accesibles por la frontera del Norte.
Como asuntos de interés general, se destacan le memoria de héroes pasados y presentes, hechos ficticios con fondo legendario común, vidas de santos, milagros, etc. Fueron viajeros, con públicos muy diferentes; su arte es "popular", pues el pueblo se forma con distintas clases sociales, cortes, palacios episcopales, concejos y agentes de ciudades, villas, aldeas, romerías, peregrinaciones, ferias, etc. Tenían un repertorio muy amplio y aparecen considerados con prevención. Sin embargo, Alfonso X en las Siete Partidas los menciona favorablemente para entusiasmar a los caballeros. Además, el público gustaba de la reiteración de los asuntos (o bien la renovación). Había juglares de muy distinta condición, aun letrados.
La función del juglar como intérprete se encuentra en la línea de la obra dramática, por la relación entre el público y el actor a través del texto.
Por otra parte, el clérigo es un hombre de Iglesia, a la que debe su formación cultural, y también se valió de las lenguas vernáculas. Conservador de un patrimonio por medio del latín y creador en esta lengua, acabó por convertirse en un autor que se vale de dicha lengua. La significación de la palabra "clérigo" ("miembro del clero") es de uso literario, designa al hombre, educado en la sabiduría, que se ocupa de aconsejar y enseñar a los demás. Se polariza frente a "caballero" y se caracteriza por su saber intelectual frente a la destreza en las armas. El caballero podía mejorar si se educaba en el saber del clérigo, pues la cortesía requería de la ciencia, y este podía intervenir en la vida profana y aun en las armas.
La primera declaración en una lengua vernácula realizado por un autor sobre su obra se encuentra en el comienzo del Libro de Alexandre. Ni toda la juglaría es épica ni la clerecía es eclesiástica en un sentido estricto. Las diferencias están en la métrica de los versos y en las estrofas: la juglaría tiene el verso épico y la clerecía, la cuaderna vía. El enfrentamiento conlleva una cuestión de prestigio, dado por la fijación del número de sílabas y en la elección de la estrofa. Ambos tienen versos largos compuestos de 2 hemistiquios de extensión media de 7-8 sílabas, con rima de distinta especie, con estrofas regulares uno y libres otro.
El verso que corresponde a la épica primitiva se estudió tomando como base el Poema de Mio Çid. Los versos oscilan entre las 10-20 sílabas, cada uno partido en hemistiquios de 6, 7 y 8 sílabas, sin estrofas fijas. Menéndez Pidal enunció como teoría que este verso fluctuante representaba la modalidad métrica común en la épica primitiva.
Frente a la modalidad abierta de la juglaría, se encuentra la estrofa cerrada de rima completa o consonante, que el clérigo juzgaba como superior.
La cuaderna vía
  • también llamada tetrástrofo monorrimo alejandrino
  • tiene versos con 2 hemistiquios de 7 sílabas cada uno, con cesura intensa después del 1°
  • el verso entero tiene 14 sílabas
  • cada 4 versos, se agrupan en una estrofa cerrada, con rima consonante, que cambia en cada estrofa
  • surge por influjo francés; más importante en España que en la litertura francesa;
  • tiene influjo del tetrástrofo latino y de la redondilla octosilábica
Las actividades de ambos autores- de juglaría y clerecía- no son estancas e incomunicables. El clérigo se apoyaba en el ejemplo de la tradición culta de la literatura latina. En los orígenes de la literatura vernácula no pueden separarse las asociaciones juglar-texto oral y clérigo-texto escrito. El primero pudo conocer obra y técnica, y el segundo lo mismo con la oral. El acercamiento y cruce de ambos procedimientos permitió al clérigo llegar a los iletrados, y a los juglares, acercarse a textos de origen culto fijados en los códices. Un ejemplo de ello es Gonzalo de Berceo, que se llama a sí mismo juglar de Santo Domingo y trovador de la Virgen.
Hay diversas clases de intérpretes:
  •  juglares, para la épica
  • juglar de gesta, de péñola, de boca, de voz, según el instrumento que empleaban
  • ministril, para la lírica
  • segrer, segrel o segrier, para la lírica, clase intermedia entre trovador y juglar, exclusivo de la escuela galaicoportuguesa; solía ser un escudero que no podía aspirar a caballero y necesitaba medios para vivir; como ejemplo, las figuras de Pero Da Ponte, Pedro Amigo.
En la clerecía, el nombre de autor figura manifiesto. Pero no ocurre así cuando se trata de la elaboración de un fondo antiguo o épico (como Libro de Apolonio y Libro de Fernán González), en el que predomina la narración de hechos lejanos, que no pertenecen al entorno del autor ni tienen un público local determinado. El proceso de la literatura afirmará el nombre del autor a medida que aumente el número de obras en lengua vernácula; así se constituye un elemento identificador. Aumenta la conciencia de la función del autor y su difusión.
El saber se refugia en los monasterios y por siglos pertenece a los clérigos, de donde nace la atribución de ese carácter a los que se dedican al estudio. Por otra parte, hay un uso creciente de la lengua romance y son menos los que entienden el idioma clásico. Por ello descienden al cultivo de la lengua popular para difundir entre la gente el saber atesorado en bibliotecas. Con excepción de Berceo, ninguna obra de clerecía es religiosa.

CLERECÍA
JUGLARÍA
Métrica
Estrofas de 4 versos alejandrinos; 1 sola rima consonante: tetrástrofo monorrimo alejandrino o cuaderna vía
Métrica irregular, rima asonante
Lenguaje
Más cuidado y selecto; con frecuencia, familiar, llano y sencillo; empleo de romance para que el pueblo comprenda; tono menos elevado que el de la épica, ya que esta lo hace por el carácter heroico
Expresiones pintorescas, comparaciones vulgares; familiar, llano, sencillo; se eleva en la épica por el carácter heroico
Temática
Temas eruditos, del saber escrito al que no tiene acceso sin estudio, como la vida de Alejandro
De directa observación de la vida ordinaria, de la experiencia, acontecimientos del país, accesibles a todos; temas contemporáneos

Cabe destacar que "mester" deriva filológicamente de la palabra latina "magister, magistri", "maestro, tutor". Semánticamente hubo un desplazamiento, por lo que en la época medieval significa "oficio, escuela". El mester de clerecía se prolongó desde mediados del Siglo XIII hasta finales del Siglo XIV. En el primer caso, se mantiene o se atiene con rigor a la métrica; las obras son anónimas- con excepción de Berceo- y de carácter impersonal. En el segundo, las formas poéticas son distintas, de carácter lírico y metro más breve o versos de 10 y 6 sílabas; aparecen las grandes obras literarias, como las del Canciller de Ayala y el Arcipreste de Hita.