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Amour courtois

Amour courtois
Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

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miércoles, 23 de mayo de 2012

El papel del juglar en la cultura medieval española

Don Marcelino Menéndez Pelayo  sostiene que la juglaría es un modo de mendicidad, más alegre y socorrido y en ella se refugiaban lo mismo infelices lisiados que truhanes chocarreros, estudiántes noctámbulos, clérigos, vagabundos y tabernarios (goliardos), con gran aptitud artística, con gusto por la vida al aire libre. Por su parte, en su libro Poesía juglaresca y juglares, Ramón Menéndez Pidal no concuerda con su par. El juglar no es mendigo, en general no era pobre y con posición social aventajada en algunos casos. Los juglares son todos los que se ganaban la vida actuando ante un público, para recrearlo con la música, la literatura, la charlatanería, juegos de mano, acrobatismo, mímica, etc. Tienen por oficio alegrar a la gente. Los solaces principales son el canto y la música. Toman un nombre distinto del de pila, sonoro y significativo: Alegret, Pedro Agudo, Corazón, Bonamís...; hay también juglaresas y soldaderas como María Sotil, o la danzadera Graciosa Alegre. Muchas veces toman el nombre del instrumento que emplean, como Cítola (juglar de Alfonso X), Cornamusa, o burlescos Malanotte, Maldicorpo, Ancho. Visten trajes vistosos, colores vivos y abigarrados, y muchas veces los cortes eran de gusto exquisito.
Los escritores eclesiásticos emplean términos clásicos para referirse a los que practican espectáculos indecorosos y condenables: mimi, histriones, thymelici (tipos procedentes del teatro romano). Es en el siglo VI cuando se encuentra el término "joculatoria", "burla"; un siglo más tarde, la forma "jocularis" designa al histrión. Con el nombre de "juglaría" se designa primero al oficio o menester propio del juglar; diversión o espectáculo que proporciona el juglar,  y luego pasa a significar "burla, chanza". El proceso etimológico implica que parta del acusativo singular * joculare. La vocal cerrada /u/ breve abre un grado; la consonante oclusiva velar sorda /k/ sonoriza en posición intervocálica; la vocal semiabierta /o/ cierra un grado; la vocal en posición final desaparece: * joculare } * jogolar }  juglar, palabra que hubo de tomar como una de las acepciones "poeta en lengua romance".
Estos personajes conviven con los cantores musulmanes; el poeta árabe viaja como los juglares, sirve de mensajero de estos, recibe oro y vestidos. La influencia musulmana se da desde la Alta Edad Media, cuando Muccadam ben Moafa el Cabrí inventa a fines del siglo IX sus moaxajas.
Desde el siglo XI, surge una nueva denominación para el poeta más alto y no ejecutante: trobador, en el sur de Francia; allí se dignificó el idioma vulgar langue d'oc o lengua de oc, apropiado para la poesía lírica de las altas clases sociales. Trovador es el que inventa o crea. El juglar se gana la vida con cantos o versos ajenos, menos noble aunque más antiguo que el trovador. Este no canta por oficio, aunque sea pobre; es el poeta de las clases cultas, social e intelectualmente superior al juglar, instruido.
Giraldo Riquier pertenecía a la corte castellana y envió a Alfonso X la famosa "Suplicatio al rey de Castela per lo nom dels juglares". En ella decía que la juglaría no era hacer monerías e ir a la taberna a gastar las monedas ganadas, sino inventada por doctos para poner "a los buenos en camino de alegría y de honor". Pidió que se llamara "juglares" a los que tocaban instrumentos solo para diversión momentánea, y trovador al que sabía tocar, componer, hacer versos.
En España reciben diversos nombres:  
  • juglares: tañen instrumentos;
  • remedadores: contrahacen o imitan;
  • segrieres, segreres o segreles: pertenecen a una clase intermedia entre trovador y juglar, exclusiva de la escuela galaico-portuguesa; suele ser un escudero que no puede aspirar a caballero y necesita de medios para vivir; van por todas las cortes; entre ellos, Bernaldo de Bonaval, Pero Da Ponte, Pedro Añez, Solaz, Pedro Amigo;
  • cazurros: faltos de buenas maneras; practican un arte vil por plazas y calles; deshonrosos;
  • bufones: se fingen locos, sin vergüenza; responden al tópico del ridendo dicere verum.
Riquier pidió distinción entre juglar y trovador
Juglar: tañe instrumento y canta versos del trovador o acompaña a este con instrumentos. Viaja con el trovador o solo, acude a este para pedirle canciones para ganarse la vida. El espíritu artístico está limitado a 3 condiciones esenciales: donaire, voz y fie memoria. En desprestigio cada vez mayor: ante la pérdida del poetizar, deviene menestrel/ministril. Suele ser villano.
Trovador: compone, no trabaja por oficio; trata al juglar altanera o desdeñosamente, al que considera carente de naturaleza poética inventiva. Para publicar canciones y divulgar, lo toma a su servicio. 
Los juglares judíos tenían menor importancia que los moros; solo Ismael y su mujer figuran en Castilla, junto a 15 moros. Sin embargo, el Arcipreste de Hita coloca cantaderas judías al lado de las moras; concurrían juglares de las 3 religiones.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Fuentes del Libro de buen amor

El Arcipreste construye la obra según las reglas generales de las Artes poeticae medievales o de otras fuentes. Frente a las tesis árabe, defendida por Américo Castro, la autobiográfica cortés, por Francisco Rico, y de literatura ovidiana, por Gybbon-Monypenny, Joset adhiere a la hipótesis poligenética, que toma en cuenta la pluralidad de modelos fundidos en una obra orgánica. María Rosa Lida de Malkiel considera que el Arcipreste aprendió la forma autobiográfica de las maqamat (narraciones autobiográficas de tema amoroso) hispanohebreas. La estrofa de cuaderna vía es el elemento unificador en lo formal.
Juan Ruiz exige que el público de su obra use las tres facultades del alma, según la tripartición escolástica: entendimiento, voluntad, memoria, sobre todo la primera: "buen entendimiento". Se ampara a la sombra de la Biblia y recuerda que Dios dio inteligencia para distinguir entre el bien y el mal, indispensable para la salvación eterna y entender-comprender las sutilezas del texto. Los hombres y mujeres de poco o mal entendimiento cristiano pueden tener un buen entendimiento profano de las cosas del mundo y las humanas y del libro. Así, hay un "buen entendimiento" del "loco amor" o amor ibahí de los árabes, que lo llamará "buen amor" al igual que el de Dios. Por ello no sabemos del todo a qué se refiere cuando suplica entender su obra, que se inunda de ambigüedad y polisemia. Asistimos a lo plurisemántico del buen entendimiento . No es sólo para salvación, también es necesario para dominar las ciencias; lo requieren desde el siglo XII los poetas occitanos- provenzales, del amor cortés- quienes ya lo habían relacionado con el joi (alegría, placer) amoroso: el fin' amors.
Entre las fuentes de este rico texto, hallamos:
  • religiosas: La Biblia (Libro de los salmos), sermonarios y tratados morales de la Iglesia;
  • clásicas: numerosas, pero se destaca el Ars Amandi de Ovidio;
  • de literatura latina medieval: Pamphilus, comedia latina anónima, atribuida a Ovidio pero del XII, que sirve para la historia de don Melón y doña Endrina; De Vetula, atribuido a Ovidio, con relatos en primera persona; De Amore, tratado didáctico amoroso del Siglo XII, con los conceptos de amor purus y amor mixtus en que se basa para su buen amor y loco amor;
  • colecciones de fábulas y exempla: numerosos en la Edad Media; de Esopo y de origen oriental hindú y árabe;
  • literatura europea en lengua romance: adapta una versión en castellano de la Fabliau de la Bataille de Caresme et Carnage, poema anónimo francés del Siglo XIII; la Historia Troyana y temas caballerescos como Tristán y Blancaflor;
  • goliardescas: los goliardos (estudiantes o clérigos que habían abandonado la vida universitaria o monástica y andaban como vagabundos, cantando al vino, al amor, a las mujeres, a los placeres mundanos y parodiando el estilo de textos cultos y religiosos) están en la cantiga de la Cruz cruzada (115), parodia de Horas canónicas (374-387), Enxiemplo de la propiedat qu' el dinero ha (490-514), Cantiga de los Clérigos de Talavera (1690-1709).
  • literatura semítica: árabe y hebrea. Esta fuente es afirmada o negada según 2 posturas:
  1. tesis defendida por Américo Castro, María Rosa Lida, Oliver Asín, Dámaso Alonso y Emilio García Gómez, quienes afirman el mudejarismo del texto en varios puntos: el pensamiento islámico, que plantea la separación entre placeres y ascetismo, como la moral cristiana; alternancia entre partes narrativas y líricas; uso de poesía para metaforizar o ejemplificar lo tratado antes en forma narrativa; la forma autobiográfica en el tema amoroso; el texto que reúne estos 3 últimos aspectos es un tratado sobre el amor llamado El collar de la paloma de Ibn Hazm de Córdoba, musulmán del siglo XI (de él toma la figura de la alcahueta y sus nombres, el mensajero que sustituye al amor, etc.); Alonso sostiene que la pulchritudine descriptio puellae que hace Juan Ruiz aparece o proviene de la literatura árabe; Lida sostiene el modelo de las maqamat de los poetas hispanohebreos de los siglos XI y XII, en especial el Libro de las delicias del judío barcelonés Yosef ibn Sabarra (allí el protagonista y narrador se funden en un solo personaje, identificado con el autor, con aforismos, proverbios, relatos paródicos, cuentos, fábulas, verso lírico).
  2. tesis que niega la influencia semítica, defendida por Claudio Sánchez Albornoz, Francisco Rico y Gybbon-Monypenny; este inglés considera que la forma autobiográfica viene de la literatura europea, como la Vita Nuova de Dante y otros textos influidos por el amor cortés (estas obras toman en serio el amor cortés y el LBA hace una parodia, como La Celestina); para Sánchez Albornoz la influencia es europea, latina y romance; Rico sostiene la tradición occidental, ya que la estructura del LBA se relaciona con la forma en que se conocieron las obras del corpus eroticum de Ovidio, incluso las atribuidas falsamente a él, como De Vetula, Ovidius puellarum, Pamphilus.