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Amour courtois

Amour courtois
Drutz et "midons"
"...Entonces me verás...y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre..." (Pedro Abelardo a Eloísa)

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domingo, 5 de mayo de 2013

¿Qué es un zéjel?



Es una composición estrófica dividida en tres partes: un preludio, una mudanza y un verso de vuelta que repite la rima del preludio. La mudanza, como su nombre lo indica, supone un cambio de rima. 

 
Siguiendo a Marcos Marín, aquí hay un ejemplo:

Entra Mayo y sale Abril,
tan garrídico le vi venir.                                                   PRELUDIO

Entra Mayo con sus flores,
sale Abril con sus amores,
y los dulces amadores                                                       MUDANZA

comienzan a bien servir.                                                   VUELTA


Así, la estructura del ejemplo es 2 (preludio) + 3 (mudanza) + 1 (vuelta). La estrofa se completa añadiendo nuevas mudanzas de rimas diferentes seguidas del verso de vuelta. La estructura simple no es única y el esquema del zéjel puede llegar a ser muy complicado. García Gómez llama corriente al que tiene por preludio 2 versos y uno solo de vuelta. Puede haber ocasiones en que aparezcan versos de pie quebrado, como el de Gil Vicente (que además es corriente):

Muy graciosa es la doncella,
¡cómo es bella y hermosa!                                                PRELUDIO

Digas tú, el marinero
que en las naves vivías,
si la nave o la vela o la estrella                                        MUDANZA

es tan bella.                                                                      VUELTA

Digas tú, el pastorcito
que el ganadico guardas,
si el ganado o los valles o la sierra                                  MUDANZA

es tan bella.                                                                      VUELTA

El zéjel tiene 3 rasgos distintivos:
  1. la alternancia preludio-mudanza-vuelta
  2. el tratarse de una poesía estrófica, es decir, con limitación del número de versos en cada una de sus partes, que no se pueden prolongar libremente, aunque admitan ciertas variaciones de longitud. Así, la mudanza puede tener 3, 4 y hasta 5 versos, pero ha de tener un límite.
  3. la vuelta ha de repetir al menos una rima del preludio o todas las rimas de éste (generalmente dos), pero no repite necesariamente las palabras pues no es un estribillo léxico sino rítmico.






Fuente: Marcos Marín, Francisco. "Observaciones preliminares sobre el zéjel de Al-Ándalus". Revista de Filología Románica, III (1985): 289-296

lunes, 30 de abril de 2012

Zéjel "El sacrificio de la cebolla" de Ben Quzmán. Poemático tema


Ha llegado la fiesta, mas, por impedimentos,
en lugar de víctima, he degollado una cebolla.

Fui a desollarla y no le encontré pata,
allí mismo la pelé a mano;
la piel se estropeaba y rompía,
y, si de curtirla habláis, se pudrirá.

Tormento tuve mientras la pelaba:
lloraban mis ojos, se me quejaba el cuerpo;
y decía: "De dura no me he de cocinar,
ni freír: ahórrate la pimienta."

Encontré algo blanco y dije: "Niño, anda,
trae una fuente para poner la grasa."
¿Manteca todo? No hallé sino tumor
como un puño, más duro que guijarro.

Cogí un cuchillo, todavía osado,
más en cogiéndolo, se puso el caso difícil:
flaca es, no sirve para víctima,
ni tiene nada de ue hacer fritura.

Estas rimas lancé descuidadamente,
mi mente fue el arco, la pluma, el dardo,
tinta puse en lugar de ponzoña,
y acerté plenamente en los conceptos.

No digas que tiro de mi reserva,
que el inspirado habla improvisado,
y las rimas no se atreven a hiparme,
pues soy bufón, y ellas, los cascabeles.


Esta poesía es un zéjel, creado por Muccadam Ben Moafa el Cabrí, poeta ciego de la ciudad de Cabra, Córdoba. nacido entre los siglos IX y X. Este tipo de texto es una variante avulgarada de la moaxaja, inventada por el mismo poeta. Sin embargo, el gran cultivador del género fue Ben Quzmán: ni antes ni después estas composiciones adquirieron semejante vuelo y picardía. El zejelero tiene fama de obsceno y muchas veces se encarga de hacer valer esa fama, si bien su estilo es más bien de desenfado, burlón, de no tomarse nada en serio. En la obra, finge sacrificar una cebolla en lugar de un carnero para la pascua musulmana de los sacrificios.
Esta festividad es conocida como la Gran Fiesta del Cordero, Fiesta del Sacrificio o AID-EL-KEBIR, la más importante después del Ramadán o ayuno. Tiene lugar cada año, y el inicio suele ser proclamado observando a ojo la evolución de la luna. Su origen se remonta a la Biblia: Abraham (Ibrahim) fue también el fundador del pueblo árabe: tuvo dos hijos, Ismael e Isaac, y para el Corán- libro sagrado musulmán- su primogénito fue el primero de ambos en ser ofrecido como prueba de su amor por Alá. Como Isaac, para los judeo-cristianos.
Se mata al cordero teniendo en cuenta unas normas tradicionales, entre ellas que el animal no sufra, y se comparte en ambiente festivo con música y platos, y dura dos días. También es una fiesta del perdón, en la que deben reconciliarse y olvidar conflictos.
Una parte del cordero se reserva para compartir con quienes no han sido favorecidos por la fortuna.
El poemático tema de la cebolla:
En la primera mitad del siglo XII, en pleno periodo almorávide, Córdoba fue testigo de la individualidad de Ben Quzmán, el poeta que llevó el zéjel de Moccadam ben Moafa a la cumbre. Muchos momentos en la vida de Ben Quzmán fueron de mesas regias, de acusaciones de inmoral y advenedizo y hasta de miseria. Sin embargo, su optimismo y su arte le proporcionaron protectores. Por eso, no le importa no tener un carnero que sacrificar en la Pascua, porque con un zéjel, solo uno, podrá conseguirlo de su mecenas. Es que a falta de carnero para el sacrificio pascual árabe, deberá contentarse- socarronamente- con la cebolla, símbolo absoluto de la pobreza. 
A partir de los cortes que se realizan sobre el tubérculo, aparece la comparación con los cortes que se realizan en el animal y la carnestolenda posterior. Los cortes, en un ritual serio, permitirán observar no sólo la sangre sino también las vísceras. Era muy común la lectura de las entrañas de los animales, no sólo en los ámbitos ocultos de la Edad Media, sino desde la antigüedad. Lo ridículo del caso es que se espera una lectura similar de los anillos de este vegetal y su correspondiente hieroscopia o aruspicina (arte supersticiosa de adivinar en las entrañas de los animales).
Aquí aparece entonces el matbú, súbitamente, que consiste en la inspiración espontánea comparable sólo con una flecha lanzada al vacío. En cuanto a su estructura, este zéjel tiene la fórmula 0 + 6, ya que cuenta con un preludio, cabeza o mat'la, seguido de 6 estrofas constituidas por 3 versos monorrimos o gusn y un verso -de la misma rima que el preludio- o simt.
Contra todo pronóstico, el poemático tema de la cebolla ya aparece en la magnífica Grecia, en los inmortales y épicos hexámetros de Homero. En La Ilíada han dejado de ser villanos quienes la apetecen, ya no es un último recurso de subsistencia y genuina expresión de pobreza. Son nobles, reyes e hijos de dioses quienes la reciben como agasajo.
En un pasaje del canto XI, Aquiles contempla la derrota y a dos guerreros, uno de los cuales va herido. Este es llevado a la tienda y allí "Hecamade acercó una mesa magnífica de pies de acero, pulimentada; y puso encima una fuente de bronce con cebolla, manjar propio para la bebida, y una bella copa guarnecida de áureos clavos que el anciano Néstor se llevara de su palacio y tenía cuatro asas..." Esta famosa copa de Néstor es la descubierta en las excavaciones de Schliemanu en las ruinas de Ilión. Entre los griegos, la cebolla es manjar propio para la bebida.
La motivación es muy diferente en Miguel Hernández. No tiene el tono burlón de Ben Quzmán, ni la altivez épica griega. "Las nanas de la cebolla" son un canto a la ternura y al dramatismo, son los años del hambre y de la finalización de la guerra civil española.


Fuente: García Templado, José. "El poético tema de la cebolla".  Revista de Occidente 29, Año III, 2° ép. (1965): 235-242

domingo, 25 de enero de 2009

Primitiva Lírica (I)



La denominada Edad Media es un período de la Historia que se ubica entre los siglos V y XV, entre la caída del Imperio Romano de Occidente en el 476 (Odoacro, rey de los hérulos, depone a Rómulo Augústulo) y el Descubrimiento de América en 1492. Muchos consideran que esta es una época retrógrada, primitiva, de persecuciones, guerras, pestes y falta de libertad, por lo que la llamaron Época Oscura. Lejos de poseer estas cualidades negativas en forma tan taxativa, la Edad Media guardó y contuvo formas de pensamiento y de artes que florecerían no mucho después. En pocas palabras, sin Edad Media difícilmente hubiese habido Renacimiento.
Más allá de las invasiones bárbaras, las Cruzadas y el "enemigo" moro o judío, en la Península Ibérica las tres grandes religiones monoteístas convivieron y dieron maravillosos frutos literarios, arquitectónicos, músicos, de entretenimiento, etc. Baste decir simplemente que el Rey Alfonso X trabajó en sus talleres de compilatores y scriptores junto a moros y judíos, codo a codo. La Inquisición, la conversión a la fuerza o la simple expulsión, vino de la mano de los Reyes Católicos, especialmente Fernando de Aragón, por cuyas venas fluía sangre hebrea. Es el Renacimiento el encargado, y no la Edad Media.
La época de esplendor comienza con la invasión musulmana en 711, a manos de Tariq; la tolerancia religiosa pudo verse en la convivencia de los templos, iglesias cristianas, sinagogas, mezquitas. La filosofía, la astronomía, la arquitectura y aun la primitiva lírica nos llega al presente gracias a los moros y a los judíos que conservaron y tradujeron a los grandes pensadores. La concepción numérica del 0 (cero) manifiesta en forma concreta el horror vacui u horror al vacío que sufrían; el temor a la nada hizo que este pueblo semita la nombrara con el dibujo circular. Nombrar significa "definir", poner un fin, un límite. Al hacerlo, se tiene el poder sobre la cosa nombrada. Es por eso que para moros y judíos es imposible nombrar a Dios por su propio numen. Además de los números arábigos (de allí el nombre), la cultura hispana absorbió términos relacionados con la "química", "alquimia", "alcohol"; con los perfumes como el "azahar", "jazmín"; con la vestimenta como la "alpargata", "almohada", "ajorca", "albornoz"; con la construcción y la vivienda, los "albañiles". La típica construcción colonial de la Argentina es heredada de la Península; si observamos bien, el famoso "zaguán" es un pasillo que da un vergel o jardín interno, que en lugar de tener la fuente central como en los países árabes, tiene un "aljibe". España es nombrada Sefarad -por los hebreos- o al-Andalus.
Muchos de los moros se apartaron de las costumbres originarias de Arabia y crearon otras con sello propio; no sólo bebían, cuando estaba prohibido por el Sagrado Corán, sino que los poetas no emplearon la lengua árabe clásica para sus composiciones líricas. Es así que hacia el año 900 DC, Muccádam ben Muafa el Cabrí creó un nuevo género lírico, la moaxaja. Esta composición de entre 5 y 7 estrofas dio un giro a la poética árabe y luego a la hebrea. Iniciada con un preludio o sin él (que le da el nombre de aqra o moaxaja calva) consta cada estrofa de una mudanza (gusn) y una vuelta (qufl). Escrita en árabe clásico, remataba con una coplita en mozárabe, romance o árabe vulgar. Estos últimos versos, preanunciados con un verbum dicendi, eran puestos en boca de una mujer y constituían la markaz o salida final: la jarcha.
La jarcha era este remate final, la joya engarzada alrededor de la cual se componía el anillo o moaxaja para que se luciera. Las jarchas romances eran utilizadas por numerosos poetas, al punto tal de que una misma podía aparecer en varias moaxajas diferentes.
Hasta mediados del Siglo XX, la composición literaria española más antigua era el Poema de Mio Çid, escrito en 1140 según Menéndez Pidal. Sin embargo, el descubrimiento de Samuel Stern de las jarchas hebreas en una Sinagoga de El Cairo en 1948 dio por tierra con dicho argumento. Poco después, Stern dio a conocer las jarchas mozárabes, anteriores cronológicamente a las hebreas a las cuales inspiraron.
Una variante de la moaxaja es el zéjel, en lengua vulgar y carente de dichos versitos finales. El gran propulsor fue Ben Quzmán, autor de numerosas composiciones como A Laleima, El sacrificio de la cebolla, La ropa de cama, entre otros textos.
Posiblemente debido a su presencia en Francia, los musulmanes habrían ejercido influencias en la lírica provenzal con su concepción del amor contemplativo e idealizado. Si bien fueron detenidos en la batalla de Poitiers, no puede descartarse este influjo. Este amor ibahí habría quedado como semilla para germinar en la corte de Guillermo de Aquitania en el siglo XII, primer trovador conocido, para ingresar luego por el Camino de Santiago hacia la Lusitania. Similares características presenta la lírica galaico-portuguesa con las cantigas d´amor.